miércoles, 23 de julio de 2008

Prehistoria de Bogotá - Alfonso Jaramillo - Teresita Ramírez

Prehistoria de Bogotá
PROLOGO
Valioso aporte, de Teresita Ramírez y Alfonso Jaramillo, el verter al lenguaje común textos científicotecnicos para que la comunidad pueda adquirir el saber acumulado de nuestros mejores hombres y mujeres, sabios y científicos.
Es la historia, la memoria de los pueblos. A través de este conocimiento del pasado adquirimos los lazos de identidad que nos permiten reconocernos como pertenecientes a un territorio, a una etnia, a un lenguaje, a todo aquello que nos cohesiona en torno a nuestra cultura.
La historia fortalece la identidad cultural, que a su vez, agita el espíritu de solidaridad de los pueblos; esta generación se suma a los esfuerzos por lograr aportes a las siguientes. Para que las siguientes generaciones sean posibles.
Hoy no basta el conocimiento de la historia. Se requiere del conocimiento de la prehistoria: El reto de hoy no es solo la lucha por la transformación del entorno; sino que ahora, requerimos una adaptación cultural de la vida para, depredando menos, ganar más tiempo en esta morada planetaria hasta forjar la posibilidad de habitar el inmenso jardín constelar.
La historia de las piedras, el conocimiento de la prehistoria: el nacimiento de nuestras abuelitas planetarias (me refiero a la formación de nuestros suelo y subsuelo, nuestra atmósfera, nuestro clima, nuestra flora, nuestra fauna, nuestra huella humana) es el relato de cómo se comportó nuestro planeta y qué será capaz de hacer en próximo y remoto futuro.
La capacidad de previsión del cambio planetario nos enseñará la ruta de la adaptación biocultural. El sendero que tomará la vida.
La prehistoria es la brújula de la supervivencia. Hagamos esta travesía por el remoto paisaje de la prehistórica Sabana, veamos el jadeante trasegar de sus pesados dinosaurios, apreciemos sus milenarios cataclismos, el frío glacial del Monserrate pleistocénico. Abramos la puerta más antigua de nuestro más primitivo paisaje.
FIDEL JUEZ PARDO
Introducción
Nuestras anteriores generaciones –y aún la presente, todavía – contaron la historia de nuestro pueblo a partir de la invasión española que se inicia en 1492 con el primer viaje de Cristóbal Colón y que en el territorio central de Colombia se inicia desde 1538 con la llegada del pequeño destacamento de Gonzalo Jiménez de Quesada. Es como si no fuera importante lo que ocurrió antes de la llegada de los españoles o como si lo ocurrido antes de la llegada de los españoles no hubiera tenido la importancia suficiente para haber definido tanto el presente como el futuro de nuestra comunidad nacional o como si lo realizado en el escenario social de Colombia, a partir de la invasión española, no hubiese sido definido considerablemente por causales del pasado prehispánico yacentes en América. La responsabilidad de este error se debe a la precaria formación que la universidad colombiana y latinoamericana da a sus educandos.
Y en historia ya es hora que a las cosas se les dé el tamaño que merecen:
Se ha hablado de una gesta conquistadora de los españoles en América que por vía militar dio como consecuencia la dominación política, económica, social y cultural del continente por parte de la cultura y las instituciones europeas de origen español. Sin embargo, hoy día nos caben muy serias dudas de la magnitud de tal “gesta” española en América y al contrario surgen pruebas en contra de que tal dominación militar se haya producido con los ribetes de aplastamiento total del ancestro cultural americano por la vía militar. Al territorio de Bogotá, su Sabana y el Altiplano Central Colombiano llegó un famélico ejército de 184 hombres divididos en tres muy accidentadas expediciones procedentes de tres sitios diferentes (norte, oriente y sur) que de haber sido enfrentados aunque fuese a piedra por los 250 mil habitantes sabaneros, hubiesen sido irremisiblemente derrotados. Nunca puede compararse el poder mortífero de un arcabuz español del siglo XVI con la eficiencia del curare. El arcabuz español alcanzaba una distancia de 25 metros, frente a los cien metros de alcance de una flecha lanzada con arco, que al ser envenenada con curare mataba al agredido en horas y le dejaba inútil en minutos; y no se diga de los 200 metros que alcanza una cerbatana.
Se cuenta que nuestra hermosa lengua castellana se impuso en América bajo el influjo de un proceso cultural de inmediata dominación intelectual de los europeos. Sin embargo, conocemos la real cédula del emperador Carlos III mediante la cual se prohíbe el uso de las lenguas indígenas americanas, que firmada en Aranjuez el 10 de mayo de 1770, demuestra que durante toda la conquista y toda la colonia, en Bogotá se habló muiscubun (lengua muisca) y no la lengua castellana, que solo sirvió para hablar entre los españoles y escribir los oficios de escribanía, como se puede demostrar en ese texto: “…pasados más de dos siglos y medio, se mantienen en lo más descubierto, y civilizado, como es en México y Puebla, muchos, y diferentes idiomas, en que los indios están cerrados, rehusando aprender el castellano, y el enviar sus hijos a la escuela; y aún en las inmediaciones a la capital de México, en el corto espacio de dos leguas, en un propio curato, hay pueblos mexicanos y othomites; verificándose esto mismo en otras partes, no porque los naturales no entiendan el castellano, sino porque no quieren hablarle…”
Esto indica que en Bogotá hablamos castellano como lengua dominante desde hace solo 160 a 200 años; que la imposición del castellano como lengua dominante fue un ejercicio de dominación y represión cultural contra el pueblo indígena y mestizo realizado principalmente por las estructuras republicanas, antes que por las estructuras del monarca español. Aquí, fueron los criollos republicanos quienes principalmente destruyeron la vértebra cultural del pueblo muísca.
Pero, debemos preguntarnos qué pasó con el ancestro genético y cultural de nuestros pueblos indígenas. Estos no fueron una masa amorfa que se dejó destruir; así no actúan los pueblos. Dos fenómenos incidieron profundamente en su desaparición: primero, la naturaleza bacteriológica del impacto ambiental de la invasión europea en el campo epidemiológico, donde los europeos aportaron un total de 27 enfermedades virales muy mortíferas, entre las cuales se cuentan la tuberculosis, la viruela, el sarampión, el tifus, etc, para las cuales no había resistencia en el sistema endocrino de los cuerpos predominantemente indígenas, que nunca desarrollaron resistencia a las enfermedades virales, salvo cuando acudieron al mestizaje de su raza, perdiendo con ello, la pureza de su sangre y por tanto de su cultura. Esas enfermedades virales llegaron al territorio muísca mucho antes de la llegada del famélico invasor español, que en su avance solo veía indios enfermos.
En segundo lugar, la profundidad del mestizaje al que obligatoriamente fue sometido el pueblo indígena, cuyas mujeres necesitaron fortalecer la estirpe con los genes europeos para evitar la mortalidad de sus crías. La primera mujer europea llegó a Bogotá en 1540 y 60 años después su número no superaba el centenar al comenzar el siglo XVII. Luego, debemos entender que los hijos del conquistador fueron principalmente mestizos…masivamente mestizos.
Hoy sabemos que ni la espada ni la lengua fueron tan importantes en la dominación española. Y tenemos muy serias dudas acerca de la importancia de la cruz. Sabemos con certeza que la supervivencia de los ritos de las religiones indígenas se mantuvo vigente hasta bien avanzado el siglo XVIII. Ello lo sabemos porque los sincretismos de cristianismo y religiones indígenas que se encuentran en la religiosidad popular se produjeron como la necesidad de los jerarcas católicos por imponer costumbres cristianas en escenarios religiosos de las comunidades indígenas. El San Pedro del Tolima Viejo y Nuestra Señora de la Peña en el Lache del Rey en Bogotá, son testimonio de una estrategia de lucha contra las supervivencias de las religiones indígenas, que se activaron en América desde mediados del siglo XVIII y que se han mantenido vigentes durante los siglos XIX y XX. Es que por el Lache del Rey subían los peregrinos del rito de adoración de Huitaca al santuario de Teusacá, para adorar a la reina del caos, en fechas tan tardías como el año de 1785.
En todo caso, el español no fue tan importante en América, como terminaron por imaginárselo nuestros historiadores y ello terminó por darle una muy pequeña importancia a nuestro pasado prehispánico, haciendo inútiles los estudios de historia, para los cuales los hallazgos geológicos, geomorfológicos y arqueológicos no constituyen importante materia o son materia accesoria para conformar una noción del pasado que nos permita construir un imagen del yo como pueblo a partir del cual elaboremos el pensamiento filosófico que dé origen a nuestras ciencias sociales y, con ellas, a definir los derroteros de nuestro devenir como pueblo.
La invasión europea no constituyó un evento tan importante entre las contingencias de nuestro transcurrir histórico que hubiese cortado las líneas de proyección histórica de nuestra existencia. Continúa el hombre americano desarrollando esas líneas primigenias que deben ser restablecidas en el nivel consciente de nuestra personalidad social, extraídas del inconsciente; adormecidas por siglos de devaneos, arrogancia y estupidez.
Alfonso Jaramillo Palacio
28 de enero del 2007
Parte 1
Síntesis de Historia Natural del Planeta Tierra
Capítulo I
Protohistoria
Protohistoria es la parte de la historia que estudia los hechos ocurridos antes de la existencia de la humanidad. La humanidad aparece – tal como la conocemos (homo sapiens sapiens ) - hace solo 30 mil años.
Aunque los mamíferos aparecieron hace 65 millones de años, nuestros antepasados prehomínidos aparecieron hace 4 y medio millones de años y nuestros antepasados homínidos aparecieron hace 700 mil años. Si un ser humano de hoy intentase relaciones sexuales fecundas con una mujer Neandertal (quien pintó las cuevas de Altamira, hace 75 mil años); ellas, no hubiesen sido fecundas, porque son dos subesespecies distintas.
Protohistoria es el conjunto de hechos ocurridos antes de la presencia humana en el escenario geográfico. Para el caso de la historia de Bogotá, la presencia humana se realizó efectivamente hace 12.400 años; como lo demuestran los hallazgos arqueológicos realizados en Sibaté y Soacha en 1973 por Gonzalo Correal Urrego y Thomas Van der Hammen del cual se encuentra su texto Investigaciones Arqueológicas en los Abrigos Rocosos del Tequendama, editado por el Banco Popular.
Todos los hechos ocurridos antes de la fecha 16400 BP (before present: antes del presente) constituyen estudios de protohistoria para la totalidad del territorio de Colombia; y, todos los hechos ocurridos después de esta fecha, constituyen estudios de prehistoria, hasta la aparición de la escritura que ocurre con la llegada de los españoles a finales del siglo XV.
Capítulo I
La era arcáica
La materia se origina en el universo como producto de la desaceleración de la energía primigenia que fue expulsada en el Big Bang ocurrido hace entre 18 y 15 mil millones de años. Esta energía fue emitida a grandes velocidades a través de un espacio sideral que se va creando y expandiendo y en el cual se va desacelerando la velocidad de dicha energía. Cuando esa energía pierde la velocidad aparecen en el espacio gigantescas nubes de electrones separados y protones también separados, que al unirse conforman los átomos de hidrógeno y helio, los cuales al acumularse en puntos gravitacionales terminan por conformar las galaxias y en ellas las estrellas y planetas. Se considera que el Sol es una estrella de tercera generación; es decir que como producto de dos anteriores explosiones de otras dos estrellas en fenómenos de novas o supernovas, dieron origen a átomos de mayor cantidad de unidades de masa atómica que son los constituyentes de los átomos más pesados como el hierro, el oro, el uranio, que están presentes en nuestro sistema solar y en nuestro planeta.
Esto nos conduce a afirmar que toda la materia presente en el Planeta Tierra hizo parte de unas estrellas que en el pasado hicieron explosión de novas o supernovas y posteriormente conformaron la nebulosa que dio origen al sistema solar. Es decir, los materiales constituyentes del suelo del territorio de Bogotá – y aún nosotros mismos – tuvimos nuestro origen en el seno de unas estrellas que ya no existen y que también hicieron parte de extensas nebulosas que se vincularon a la creación del sistema solar, del cual hacemos parte: SOMOS HIJOS DE LAS ESTRELLAS; de tres estrellas que ya desaparecieron.
Estudios de radiometría, realizados sobre los minerales más antiguos del planeta, determinan que la Tierra se formó hace 4300 millones de años. Afirman los geólogos, el planeta Tierra fue inicialmente un globo incandescente que, tras un proceso de acreción (suma) de meteoritos presentes en una nebulosa, aumentó de tamaño y con el paso del tiempo, se enfrió y solidificó.
La era Arcáica o eón Hadeense
Durante este proceso de acreción meteorítica del Planeta Tierra (que aún continúa en Marte, Júpiter, Saturno y Urano) duró unos mil millones de años. La influencia de la gravedad provocó que los materiales pesados se fueran depositando en el interior del globo, mientras que los más ligeros permanecieron en la superficie. Así se formó la corteza terrestre. Al mismo tiempo, las erupciones volcánicas generaron la salida de vapores y gases, y la consiguiente aparición de una venenosa atmósfera primitiva, compuesta de hidrógeno, helio, anhídrido carbónico y vapor de agua. Esto nos conduce a afirmar que en el más antiguo pasado planetario, el territorio de Bogotá hizo parte de un planeta sin vida, cuya atmósfera estaba constituida por gases tremendamente venenosos. Es por esto que los geólogos llaman a este periodo Azóico o Hadeense. Se le llama hadeense por el “hades” o infierno, pues en este primer comienzo, el planeta era una auténtica bola de fuego.
Así, la primera página del libro de la historia geológica de Bogotá, la era arcáica o eón Hadeense, constituye un larguísimo periodo de la historia de la Tierra que abarca el lapso de tiempo desde su formación (hace 4.300 millones de años) hasta hace 3.500 millones de años, es decir, mil millones de años de historia del planeta Tierra. Es el periodo geológico más largo; en él, la Tierra se estabilizó hasta que aparecieron los primeros organismos vivos.
Hace 4300 millones de años, la atmósfera consistía en una capa gaseosa de vapor de agua, dióxido de carbono, nitrógeno, monóxido de carbono, sulfuro de hidrógeno e hidrógeno. La temperatura promedio de la Tierra estaba entre los cero y los 10.000º centígrados de temperatura, el sol brillaba sólo en un 60-70% de su intensidad actual y restos carbonosos surcaban la atmósfera.
Durante los primeros mil millones de años de su existencia —desde su formación, hace 4.500 Ma (millones de años), hasta hace unos 3.500 Ma— la superficie terrestre bullía de calor y de energía.
Poco a poco, al irse enfriando el magma, los minerales se van cristalizando en complejas moléculas que van dando forma a la litosfera, delgada envoltura sólida, agrietada y rota en placas, que recubre el planeta desde entonces. De aquella época inicial apenas nos queda ninguna roca, pues las frágiles y finas placas primitivas, movidas por las corrientes del manto fluído sobre el que flotaban, se hundían repetidamente al poco tiempo de formarse. Al hundirse, el aumento de la presión y de las temperaturas derretían las rocas y reconvertían los minerales en una masa ígnea, a la vez que en otras zonas el magma ascendía y se solidificaba. El proceso de formación y destrucción de corteza era así semejante al que todavía sigue ocurriendo hoy en la Tierra, pero mucho más rápido y enérgico.
El primer eón, de nombre Hadeense, debió poseer un clima pavoroso, pues el planeta giraba más deprisa, haciendo los días y las noches más cortos. Entre sólida y viscosa, en la superficie burbujeaba lava en una corteza plagada de cráteres y chimeneas volcánicas que emanaban sustancias volátiles desde el interior de la Tierra. Gases muy ligeros (como el hidrógeno) se escapaban al espacio extraterrestre y otros (como el amoniaco) se descomponían por la radiación solar. Fue a partir de los gases más pesados que se formó la atmósfera primitiva: bien diferente de la actual, cuyas nubes electrizadas provocaban continuas tormentas. Esta atmósfera hadeense de hasta hace 3.500 millones de años era muy húmeda y poco traslúcida; oscura por los sulfuros que vomitaban los volcanes o el polvo levantado tras la colisión incesante de meteoritos. Las temperaturas eran muy altas en las capas bajas del aire, debido a la abundancia de gases de efecto invernadero.
Imagen de meteoritos
En aquel eón hadeense, la fuente principal de calor planetario no era el Sol, sino el propio suelo, que incandescente incrementaba su temperatura a causa, en primer lugar, del bombardeo de grandes y pequeños meteoritos que por millones se incendiaban al cruzar la atmósfera y caían ardiendo hasta explotar contra el elástico suelo del naciente planeta: la atracción gravitacional añadía nuevo material a la esfera terrestre, que —al igual que el Sol y los demás planetas— continuaba formándose a partir de la adherencia de los gases y partículas de una nebulosa de existencia anterior.
La energía cinética de los bólidos se transformaba en calor al colisionar con la superficie de la Tierra. Algunos de estos impactos debieron ser enormes. Probablemente, uno de ellos desgarró a la Luna, que también fue bombardeada por más meteoritos, formando los cráteres que, a falta de atmósfera y erosión que los borrase, son visibles todavía.
La otra fuente de calor de la superficie terrestre venía del interior planetario: producto de la desintegración nuclear de elementos químicos radiactivos: potasio-40, iodo-129, thorio-232, uranio-235, que muy abundantes aún en el magma, constituían una gigantesca planta nuclear en el interior de la Tierra. En la actualidad, el flujo global de calor proveniente del interior terrestre es muy bajo (sólamente 0,06 W/m2 frente a 240 W/m2 que proceden del Sol), pero en los primeros tiempos, con un manto muy radiactivo, este flujo de calor radiactivo era tremendo.
El aporte de la energía calórica del Sol también calentaba la superficie terrestre. Aunque la intensidad de la radiación solar era en aquellos tiempos hadeenses muy inferior a la actual, pues el Sol era una estrella naciente, con poco helio, lo que se traducía en un 20 a un 30 % menos de luminosidad. Por tanto, a diferencia de lo que ocurre hoy, aportaba a la superficie terrestre menos calor que la propia radiactividad interna del planeta o que los impactos meteoríticos.
Con el pasar del tiempo disminuyó la radiactividad y el calor del magma en la medida en que la energía escapaba al espacio sideral. Los impactos meteoríticos disminuyeron con el agotamiento de la nebulosa que dio origen al Sistema Solar. Aunque oleadas muy destructivas pero, al menos, espaciadas se presentaban de un momento a otro. Así, la superficie terrestre se fue enfriando.
El enfriamiento planetario va permitiendo cada vez mayor cantidad de agua líquida en la atmósfera, que a su vez acelera el enfriamiento de la superficie terrestre, por cuanto la lluvia recoge el calor de la corteza para subirlo a las capas altas de la atmósfera donde rápidamente es radiado al espacio extraterrestre. Esas lluvias van anegando las cavidades de la corteza, creando los primeros océanos. De cuando en vez, los impactos meteoríticos hacen hervir los primitivos océanos, que temporalmente se desecaban, pero cada vez con menos frecuencia.
La cada vez menor cantidad de vapor de agua presente en la atmósfera por la cada vez mayor cantidad de agua líquida precipitada en forma de lluvia en la superficie planetaria y cada vez más depositada en las cuencas que también contribuyen a disminuir la cantidad de vapor presente en la atmósfera, ocasiona que bajen con precipitud las temperaturas planetarias porque el vapor de agua constituye un potente gas de efecto invernadero.
Cuando la mayor parte del agua terrestre se encontraba en estado líquido, acumulada en las cuencas oceánicas, el endurecimiento de la corteza terrestre disminuyó la actividad volcánica y con ella la producción de bióxido de carbono que constituye el otro gas de efecto invernadero que contribuía a retener el calor del planeta. Así, en un lapso de 750 millones de años el planeta pudo elaborar otro producto gracias a la estabilidad del ecosistema: la vida. Hace unos 3.800 millones de años, al principio del eón Arqueozóico, o incluso antes, aparecieron las primeras bacterias en los océanos primigenios.
Periodo Agnostozóico
En la era arcáica, después del eón Hadeense o era Azóica el planeta Tierra pasó al periodo Agnostozóico o sea el periodo de la vida ignorada (A=sin; gnosto= conocimiento; zóico= vida) es decir el periodo sin conocimiento de la vida. Ello ocurre por tres razones: la primera, porque de la vida de aquel periodo no queda ningún vestigio; segundo, porque los vestigios que pudieron quedar en su mayoría fueron borrados por la actividad geológica y tercero porque esas formas de vida que inicialmente se ensayaron por parte de la naturaleza no son aún comprendidas por nuestra ciencia, a la cual le es muy difícil todavía descubrir qué composición bioquímica tenía.

En bioquímica las moléculas y los procesos orgánicos se producen de acuerdo a dos leyes periódicas de los elementos químicos: la electropositividad y la electronegatividad. La primera consiste en la capacidad o el anhelo de un elemento químico de completar su última región espacio energética (o nivel cuántico) con ocho electrones a partir de recibir uno o varios electrones de otro átomo. Y electronegatividad consiste en la capacidad o anhelo de un elemento químico de completar su última región espacio energética con ocho electrones a partir de ceder uno o varios de sus electrones a otro átomo. De acuerdo con lo electropositivo o lo electronegativo de dos elementos químicos distintos, se conformarán las moléculas.

Como las moléculas que se estructuran para provocar los procesos de la vida o procesos bióticos, deben ser muy activas fisicoquímicamente, estables para garantizar que el producto de sus reacciones químicas sea muy estandarizado y perdurables hacer perdurar el fenómeno o proceso, hace que estas moléculas sean generalmente muy grandes, por lo que dependen mucho de estas dos leyes periódicas de los elementos químicos que mencionamos en el párrafo anterior.

Pero la naturaleza mezcla en el agua, el suelo y en la atmósfera los diversos elementos químicos de acuerdo a su disponibilidad, dando con ello prelación a los elementos químicos más abundantes, por lo que las primeras posibilidades de elaborar nuevos fenómenos fisicoquímicos las da la naturaleza para los elementos químicos más abundantes; y ellos, en nuestro planeta son el silicio, el hidrógeno, el nitrógeno, el calcio, el boro… Tal vez fue con esos primeros elementos químicos que la naturaleza hizo los primeros miles de ensayos de la vida, que si en este planeta no tuvieron resultado positivo, es posible que en otros planetas de nuestro infinito universo si lo tuvieron.

En los suelos, puede verse el periodo agnostozóico en los pisos laurentiense y botniense
Finalmente,
ARCAICA = Arqueozoico Algonquiense = Precambrico Superior (FM)Keweenawiense (FC)Eocambrico, Jotniense, Hoglanddiense 2500
ARQUEOFITICA (Bacterias - Algas) Inferior (FM)Huroniense = Careliense
Agnostozoico = Arcaico p.d. Superior (FM)Botniense
Inferior (FM)Laurentiense 3800


El Precámbrico es el período más antiguo. Equivale al 88% de la historia de la Tierra, pero sabemos muy poco de él. El cielo es oscuro. Los relámpagos son constantes y la lluvia martillea continuamente. Las rocas están calientes bajo el suelo; tanto, que la lluvia se evapora en forma de vapor en cuanto las toca. La atmósfera es densa por el vapor, y hay gases mortales que emanan los volcanes. Nada podría vivir aquí. ¿Dónde nos encontramos? ¿En Venus? ¿En Marte? No. Es nuestro propio planeta, la Tierra, hace 4.300 millones de años.
Los científicos creen que la Tierra se formó, hace unos 4.300 millones de años, a partir de una nube de polvo y gases, cuando sus partículas se acumularon. El polvo empezó a fundirse y se convirtió en roca. Los gases que componían la atmósfera primitiva eran casi todos venenosos: metano e hidrógeno. Otros gases, entre ellos el dioxido de carbono y el vapor de agua, llegaron a la superficie por medio de los volcanes, y a medida que la Tierra se enfriaba, el vapor de agua volvió a convertirse en agua líquida. Cuando la superficie estaba lo bastante fría, el agua empezó a acumularse en hondonadas, que se ampliaron hasta convertirse en los primeros océanos.
Cuando la temperatura de la superficie fue inferior a la de la ebullición del agua, el vapor se condensó en grandes cantidades y provocó fuertes precipitaciones que, además de erosionar las rocas de la corteza terrestre, determinaron la aparición de los océanos.
Fue en este contexto, hace unos 3.500 millones de años, cuando, en el agua, aparecieron las bacterias más primitivas —es decir, los primeros organismos vivos—. Hace 3500 millones de años aparecieron en nuestro planeta las algas cianófitas, que constituyen los primeros seres vivos de naturaleza unicelular.

Así, el territorio de Bogotá constituyó el fondo marino del océano primigenio en cuya superficie llovió por millones de años y en el cual aparecieron las bacterias primitivas de células procariotas, hace 3.500 millones de años, a una distancia de más de cuatro mil kilómetros de las costas de Pangea, en los límites occidentales de la primitiva placa tectónica de Nazca, a algo más de mil kilómetros adentro de dicha placa tectónica.
Hace 3200 millones de años aparecen las primeras bacterias procariotas unicelulares. Hace 2800 millones de años aparecen los Estromatolitos (protuberancias formadas por seres vivos muy comunes en las costas del norte de Australia) que fueron originados por algas azules- fotosintéticas.
La vida empezó cuando la superficie fue lo suficientemente fría para que hubiera agua líquida.
Los primeros seres vivos fueron minúsculas moléculas, inapreciables a simple vista. Estas moléculas producían copias de sí mismas. Estas fueron las primeras formas de vida. A medida que pasaba el tiempo, estas moléculas de hicieron cada vez más complejas, y por fin se desarrollaron las primeras células: el molde básico que conformó a todos los seres vivos. El material, la estructura química de un ser que quiere y puede reproducirse, desde hace 3.500 millones de años: El “gen”, palabra griega que en latín traduce “alma” y en español traduce “espíritu”; la razón última de todos los actos de un ser vivo.
Los científicos descubrieron los fósiles de células en rocas antiguas de Australia occidental, de aquellos remotos tiempos. Estos seres unicelulares se llaman estromatolitos. Todavía faltaban 2.500 millones de años para que aparecieran los primeros animales pluricelulares, hasta hace unos 700 millones de años.

Periodo Arqueozoico
Hace 1400 millones de años aparecen los primeros eucariotas unicelulares.
En el inicio del periodo Precámbrico, con la corteza ya consolidada, se empezaron a formar las primeras sustancias orgánicas y posteriormente aparecen los organismos más simples.
Estas iniciales formas de vida evolucionaron hasta convertirse en algas unicelulares capaces de realizar la fotosíntesis y expulsar oxígeno que incorporado a la atmósfera, hace unos 1500 millones de años, permitió la vida de las primeras células eucariotas —con núcleo diferenciado— y, unos 500 millones de años más tarde, la evolución de éstas permitiría el desarrollo de seres capaces de intercambiar información genética entre sí —es decir, de reproducirse sexualmente—. Por lo que, en rigor se puede afirmar, que aparecieron las especies biológicas.
Durante toda esta era, Bogotá era parte del fondo del mar. Un primitivo océano donde no existían los peces. Solo algas y algunas pocas bacterias que iniciaron la reproducción sexual hace mil quinientos millones de años.
Hace 670 millones de años aparecen los primeros metazoos: cnidarios (pólipos y medusas), anélidos (gusanos) y esponjas.
Esta constitución primitiva (donde había sólo un continente: “Pangea”) permitía a las masas de agua moverse con gran libertad. Además, como por entonces la Luna estaba más próxima, la fuerza gravitatoria era superior a la actual. Se provocaba, por una parte, una enorme amplitud de las mareas, extremadamente altas o bajas, y por otra, que el planeta girara más rápido. Un día ordovico duraba aproximadamente veintiuna horas, de modo que un año tenía cuatrocientos diecisiete días.


Era Paleozoica o Primaria
Es la parte de la historia de La Tierra (que duró 315 millones de años) en la cual se consolida el fenómeno de la vida, a partir de seis periodos: Cámbrico, Ordovícico, Silúrico, Devónico, Carbonífero y Pérmico; periodos que van desde hace 600 millones de años hasta hace 245 millones de años.
Antes del periodo Paleozoico el planeta era muy distinto del actual. Las tierras emergidas tenían el aspecto de islas más o menos dispersas alrededor del ecuador terrestre. Algunas de estas islas eran América del Sur, Laurentia y Gondwana.
Durante esta época se produjeron numerosos plegamientos. El clima era todavía cálido y húmedo. Esto favoreció la proliferación de los organismos pluricelulares y su posterior evolución.

Así, el territorio de Bogotá constituyó el fondo marino del océano primigenio en cuya superficie llovió por millones de años y en el cual aparecieron las bacterias primitivas de células procariotas, hace 3.500 millones de años, a una distancia de más de cuatro mil kilómetros de las costas de Pangea, en los límites occidentales de la primitiva placa tectónica de Nazca, a algo más de mil kilómetros adentro de dicha placa tectónica.
Durante el Paleozoico (que duró 315 millones de años) el planeta era muy distinto del actual. Las tierras emergidas tenían el aspecto de islas más o menos dispersas alrededor del ecuador terrestre. Algunas de estas islas eran América del Sur, Laurentia y Gondwana.
Durante esta época se produjeron numerosos plegamientos. El clima era todavía cálido y húmedo. Esto favoreció la proliferación de los organismos pluricelulares y su posterior evolución.
En el inicio del periodo Precámbrico, con la corteza ya consolidada, se empezaron a formar las primeras sustancias orgánicas y posteriormente aparecen los organismos más simples.
Unos 700 millones de años más tarde, estas iniciales formas de vida evolucionaron hasta convertirse en algas unicelulares capaces de realizar la fotosíntesis y expulsar oxígeno que incorporado a la atmósfera, hace unos 1500 millones de años, permitió la vida de las primeras células eucariotas —con núcleo diferenciado— y, unos 500 millones de años más tarde, la evolución de éstas permitiría el desarrollo de seres capaces de intercambiar información genética entre sí —es decir, de reproducirse sexualmente—. Es decir, aparecieron las especies biológicas.
Durante toda esta era, Bogotá era parte del fondo del mar. Un primitivo océano donde no existían los peces. Solo algas y algunas pocas bacterias que iniciaron la reproducción sexual hace mil quinientos millones de años.
Esta constitución primitiva (donde había sólo un continente: “Pangea”) permitía a las masas de agua moverse con gran libertad. Además, como por entonces la Luna estaba más próxima, la fuerza gravitatoria era superior a la actual. Se provocaba, por una parte, una enorme amplitud de las mareas, extremadamente altas o bajas, y por otra, que el planeta girara más rápido. Un día ordovico duraba aproximadamente veintiuna horas, de modo que un año tenía cuatrocientos diecisiete días.
Capítulo II
El Periodo Cámbrico
Desde hace 570 millones de años hasta hace 500 millones de años:
Aparición de los Invertebrados. Emersión de Colombia
El periodo Cámbrico se inicia hace 570 millones de años y finaliza hace 370 millones de años. Constituye el primer periodo de la era primaria, que es posterior a la era Arcaica. Su principal característica biológica la constituye el hecho de la aparición de los primeros seres multicelulares invertebrados. Finalizando el período Cámbrico, hace 510 millones de años, habitaban los mares una gran diversidad de invertebrados, entre los que destacaban unos diminutos animales de hasta un par de centímetros, con concha en forma de cono y pie dividido en varias patas. Amos y señores de los océanos, los primitivos artrópodos Anomalocáridos dominaban con los Trilobites, los océanos. Mientras, en tierra firme, sólo había microorganismos.
Los Movimientos de Deriva Continental y Placas Tectónicas.
La porción del territorio que ocupa Bogotá, junto con la mayor parte del territorio de Colombia (y entre ellas, se encuentra Bogotá) emerge de las entrañas del océano hasta hace apenas 550 millones de años. ¿Qué fuerza geológica de tan grande potencia logró semejante fenómeno natural?
Hace 3 mil millones de años el subcontinente suramericano se encontraba unido a los demás continentes. En la superficie de Suramérica no se encontraba la mayor parte del territorio colombiano; de él, solo estaba emergido un pequeño segmento del territorio de Vichada, Guainía y Vaupés. Lo restante dormitaba bajo las aguas un sueño que duraría 2.450 millones de años.
Hace 550 millones de años una fuerza del interior de la Tierra inicia un movimiento de todos los continentes que empiezan a flotar sobre la superficie del magma (lava o roca derretida) cambiando su posición con respecto a las otras tierras emergidas: A este movimiento le llamamos de deriva continental, y es la principal causa de la forma que los continentes tienen hoy, porque los continentes flotan en la lava del interior de la Tierra y se mueven lentamente, cambiando su posición con respecto a los demás continentes mediante movimientos muy lentos de solo pocos centímetros por año.
El movimiento de deriva continental es originado por corrientes de convección del magma terrestre (remolinos) debajo de la corteza terrestre, que hacen deslizar la masa continental sobre la capa de SiMa del interior de la Tierra, permitiendo el movimiento de la mole continental suramericana en sentido perimetral a la esfera terrestre, hacia el occidente.
Suramérica y Australia se separan levemente de Africa, girando en el sentido de las manecillas del reloj mediante un movimiento de deriva hacia el occidente a una velocidad de 7 centímetros por año, para posteriormente separarse. Australia pasa raudo, hasta llegar a ocupar su posición actual en el centro del océano Indico y Suramérica queda atascada en la placa tectónica de Nazca, la que antes de frenar el movimiento del talud continental, obliga a emerger el piso oceánico de la rivera oriental de la línea de subducción de la placa de Nazca que da origen a la mayor parte del territorio de Colombia (el 95% de su territorio). Este nuevo territorio al que hoy llamamos Colombia era inicialmente una extensa llanura carente de cordilleras.
Así, Bogotá durmió bajo las profundidades oceánicas y solo despertó a la superficie terrestre hace 550 millones de años. Antes de salir a la superficie, el territorio de nuestra localidad estaba inundado por un mar en el cual lo único que existía eran las algas azules.
Así, una vez emergido a la superficie, el territorio de Bogotá se encuentra en una inmensa planicie que al comienzo de su existencia superficial terrestre está junto al litoral o playa, pero que paulatinamente se va alejando del mar porque emerge cada día más y más territorio hacia el occidente, donde aparece luego el territorio de Cota, después el territorio de Tenjo, luego Subachoque, después el territorio de San Francisco, igual que Pacho, La Palma, Yacopí, La Dorada, Samaná, Manizales, Arauca (Caldas), Anserma, etc.. Donde a cada uno de ellos le va tocando el turno para emerger a la superficie, disfrutar de mar y playa y luego, con el paso de los milenios, ser reemplazado en su turno por un territorio recién emergido, que lo reemplaza de su derecho a la playa de ese primitivo mar del periodo Cámbrico.
Hace 510 millones de años se produjo una fuerte glaciación. En el ámbito marino el problema más grave tuvo lugar cuando las temperaturas se empezaron a restablecer, provocando el rápido deshielo de grandes volúmenes de agua dulce; la salinidad de los océanos disminuyó lo suficiente como para provocar la extinción de numerosas especies, diezmando muchas otras. Los puestos acaparados por los más voraces depredadores quedaron vacantes, como ya ocurriera en anteriores cataclismos. Esta vez, los mejor adaptados a estas nuevas condiciones iban a ser aquellos moluscos de concha cónica que parecían tener la cabeza en los pies, y a los que el hombre llamó cefalópodos, del griego Kephale, cabeza, y podos, pie.
En tan sólo quince millones de años –pocos, considerando la escala temporal geológica- los océanos ya eran surcados por una enorme variedad de cefalópodos de concha externa, alguna de las cuales medía más de un metro de largo, estimándose en varios metros la longitud del animal. Estos grandes depredadores, como Endoceras o Cameroceras, eran el vértice de la fauna marina ordovícica. Los representantes del todavía incipiente grupo de los vertebrados, como Arandaspis, se mantenían sometidos al dominio de los grandes nautiloideos. Esta fue, sin duda, la “edad de los cefalópodos”.
La corteza terrestre está formada por placas, llamadas placas tectónicas, que flotan sobre el magma. Sobre dichas placas están los océanos y los continentes.
Hay placas oceánicas y placas continentales. Las continentales son más ligeras que las oceánicas -por eso las oceánicas están en el fondo y los continentales: flotan.
La mayor parte de los terremotos, maremotos y volcanes se producen por el choque de las placas tectónicas. El choque puede ser de varias maneras: 1) una placa oceánica puede chocar contra una continental. En ese caso la oceánica, más pesada, se mete debajo de la continental. Donde esto ocurre se habla de una zona de subducción. Debemos recordar que la palabra española subsidencia significa hundimiento. 2) Dos placas oceánicas o dos placas continentales chocan. Las dos tienen la misma densidad. Ninguna se mete debajo de la otra. Se produce una “arruga” que llamamos cordilleras. 3) Dos placas de la misma densidad se deslizan una al lado de otra. Las placas no tienen un borde liso, sino con muchas protuberancias. El deslizamiento, produce saltos bruscos debido a las protuberancias.
Vamos a ver con más detalle qué ocurre en el tipo 1, que es el que se da en la costa del pacífico de las Américas, y en la del reciente maremoto de Sumatra.
En este caso, una placa oceánica, más densa que la continental, se mete debajo de ella. El fondo oceánico no es plano, tiene cordilleras y fosas. Al chocar ambas placas, en el continente se forman cordilleras: ejemplos claros son las montañas rocosas y los andes en las Américas.
Una corteza con protuberancias se introduce bajo otra también con protuberancias: quedan huecos -o al menos zonas de corteza con muy poco grosor- por los que puede salir el magma del interior de la Tierra. El magma sobre el que flotan ambas placas, al salir hacia el exterior, forma volcanes, y si son suficientemente altos emergen del mar formando islas. Islas que están en el borde de las placas, en la zona de subducción. Ese es el origen, por ejemplo, de las islas de Sumatra, Borneo, Bali, Simbawe, Sulawesi (antes Célebes), Nueva Guinea, Nueva Zelanda... Por eso son islas volcánicas, islas con relieves muy escarpados.
Nos surge la pregunta de ¿durante cuánto tiempo el territorio de Bogotá fue una playa del primitivo mar del Cretáceo? Para responder a esta pregunta se debe tener en cuenta que: - El subcontinente Suramericano tiene un movimiento de deriva continental con una velocidad de 12 centímetros por año (porque este es el valor de la velocidad a que nos movemos con respecto a la placa tectónica del Atlántico que pasa al norte de la Guajira). – La placa tectónica de Nazca se mueve a una velocidad de 7 centímetros por año en sentido contrario al movimiento de deriva continental de nuestro subcontinente. El total de la velocidad de acaballamiento de Suramérica sobre la placa tectónica de Nazca es de 19 centímetros por año. - El territorio de Bogotá tiene una longitud de oriente a occidente de 31.000 metros. Por tanto, un metro de emersión del territorio lo realiza Colombia en algo más de cinco años. Diez metros en algo más de cincuenta años. Cien metros en algo más de quinientos años. Mil metros en algo más de cinco mil años. Treinta y un mil metros en algo más de 155 mil años. Exactamente, 155.000 años, de los cuales nuestro Bogotá disfrutó de aquel romántico mar del periodo Cretáceo.
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Ya hace 450 millones de años en las playas de Bogotá existen, además de las algas azules, las algas verdes pegadas a la línea de mareas y en las orillas de los ríos y quebradas; las algas pardas en las orillas de ese antiguo mar y las algas rojas en las profundidades menores de los 10 metros. Pero, en las charcas que permanecen, se comienza a ver los musgos. El resto de los vegetales no existían todavía; y por eso debemos imaginar el territorio de Bogotá, en los primeros tiempos de su vida terrestre, como un desierto sometido a la erosión de los vientos, las lluvias y el soporífero calor imperante en aquella era geológica…Deberán pasar 50 millones de años más, para que aparezcan los primeros helechos y se viera el territorio cubierto por hierba que permitía el arraigo de un suelo de capa vegetal negra (humus). Solo entonces, hace 400 millones de años, la atmósfera terrestre empieza a producir el aire cada vez más cargado de oxígeno, que permitió la existencia de la vida por fuera de los mares.
La formación del Relieve Colombiano
Ya atascado en la placa tectónica de Nazca, el subcontinente suramericano toma rumbo al noroccidente, arrugando el piso oceánico entre Suramérica y Norteamérica (que derivaba hacia el suroccidente) lo que obliga la emersión paulatina de Centroamérica; subcontinente que aún está emergiendo del fondo del océano. Así, Panamá y el istmo emergieron a la superficie hace solo dos millones de años.
La Formación de Nuestras Cordilleras.
El movimiento de deriva continental continuó actuando y la costa pacífica americana se acaballó sobre la placa oceánica, provocando hacia esa lejana época una profunda ruptura continental que ocasionó la aparición de la cordillera de los Andes, y en nuestro territorio, la aparición de la cordillera Central y la Sierra Nevada de Santa Marta. La aparición de la Cordillera Central (la de Manizales) se produjo por un fenómeno extrusivo; es decir, que del fondo de la Tierra una tremenda fuerza vomitó la roca en donde se produjo la ruptura del subcontinente, igual a lo que ocurre cuando oprimes el tubo de crema dental. Entonces, con la aparición de la cordillera Central, las aguas de la gran planicie se anegaron y nuestro territorio de Bogotá volvió a la existencia marina, ahora dentro de un gran golfo que ocupó el centro del territorio de Colombia.
Capítulo III
Ordovicio
Desde hace 480 millones de años hasta hace 435 millones de años
Aparición de los Vertebrados. Cordillera Central
Una nueva glaciación, más intensa, fue la causa de la pérdida del 25% de las especies al final del periodo Ordovicio, entre las que se hallaban muchos de los grandes nautiloideos. Este enfriamiento marcó el final del Ordovicio, hace 440 millones de años, y el comienzo del Silúrico, período en el que se produjo el declive de los cefalópodos.
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En el período Ordovicio fueron muy abundantes los trilobites y los corales y, al mismo tiempo que aparecían las primeras formas de vertebrados marinos —los peces sin mandíbulas, como las lampreas-, algunas plantas e invertebrados iniciaron la colonización de tierra firme. Es en este periodo cuando se produjo la primera gran extinción – hace unos 440 millones de años- provocada por un cambio climático (el cual fue relativamente severo y acompañado con un enfriamiento global repentino) que parece haber sido la causa de la primera de las grandes extinciones masivas al final de este periodo. Esta extinción causó cambios profundos más que todo en la vida marina, pues existía poca vida terrestre en esos tiempos. El 25% de las familias desapareció (una familia consiste desde entre unas cuantas especies hasta de miles de especies).
En la historia de la naturaleza, de las especies vivas del planeta Tierra, el lento proceso evolutivo de todas las especies fue conduciendo el fenómeno de la vida a la situación biológica y ecológica que hoy tenemos. Se origina inicialmente la biodiversidad (variedad de la vida) porque el planeta es sometido a rayos alfa, beta y gama que llegan del Sol y las estrellas; radiaciones que llegan a las células reproductivas de los especímenes biológicos, produciendo mutantes, que constituyen variaciones a la especie, cuya pertinencia como respuesta a los desafíos ambientales pueden hacerlos más o menos adaptables a los requerimientos del medio ambiente. Luego, las especies siguen un ciclo para poblar una nueva área, consolidar los cambios o mutaciones y diversificarse.
Cuando se forma una isla o un archipiélago, por ejemplo, o cuando la biodiversidad original de un área desaparece por una glaciación u otro evento físico mayor, ocurre una inundación de especies inmigrantes. Ellas interactúan y forman una comunidad que llamamos un ecosistema.
Si la nueva área no se perturba, entonces ocurre un episodio de evolución rápida -- una adaptación de nuevas especies al ambiente. Si existe suficiente espacio y partes geográficamente aisladas en esa área para sostener poblaciones que tienen poco contacto una con la otra, entonces también tenemos formación rápida de especies que evolucionan y se diversifican en muchas especies en un período de tiempo relativamente corto, de cientos o miles de años. Tiempo corto, comparado con los tiempos geológicos.
El tamaño de una población es crítico para la supervivencia de las especies. Cuando las poblaciones bajan a menos de 100 individuos ocurre una depresión por entrecruzamiento. Y, si existen genes letales en la población (por ejemplo, fibrosis cística en los humanos) estos defectos se agravan por entrecruzamiento de parientes, lo cual puede llevar a la muerte de la especie. En poblaciones grandes, lo más probable es que los genes letales ocurran con menos frecuencia.
Los biólogos conservacionistas proponen la regla 50-500 para expresar la salud genética de una población. Una población de 50 o más individuos es adecuada solamente a corto plazo, y una de 500 es necesaria para mantener a la especie viva y saludable en el futuro lejano.
Los cambios abruptos de efectos fulminantes, que no dieron tiempo para la adaptación de las especies, permitieron que fuesen las especies mejor adaptadas a esos cambios las que sobrevivieran.
Esos cambios abruptos se produjeron en los factores y elementos del clima produciendo situaciones tan adversas para la mayoría de los organismos y de sus interacciones, que muchos de ellos perecieron por causas tan rudas como asfixia, sed, hambre, enfermedad o esterilidad.
Las causas de estos cataclismos han sido diversas, debiéndose a menudo al envenenamiento de la atmósfera, la disminución de la actividad solar, el cambio de la temperatura del agua oceánica, etc, que al provocar el enfriamiento o calentamiento de sus ecosistemas dio lugar a las glaciaciones o a las sequías; o, al envenenamiento del aire en los casos más fulminantes como en las explosiones de los volcanes venenosos (caso del volcán La Olleta, en el nevado del Ruiz, cuyas nubes piroclásticas son tan tremendamente venenosas que destruyen muchos kilómetros a su alrededor). Para la mayoría de las especies de entonces las consecuencias fueron desastrosas, aunque para algunas representó su “gran oportunidad”.
La masiva extinción de especies que siempre siguió a una catástrofe ecológica, hizo que la despiadada lucha por la supervivencia ya no fuese tal, pues en aquel momento de extinción, disminuye la competencia por alimento y espacio, proliferan las especies mejor adaptadas al nuevo entorno, que normalmente no son las hasta entonces dominantes. De sus descendientes, tendrán más probabilidades de éxito aquellos especímenes que hereden caracteres que les permitan perfeccionar la adaptación, comenzando un nuevo rumbo en la historia de la vida.
Estos hechos sirven para comprender que la selección natural no tiene planes a largo plazo, no conduce a una perfección progresiva sino que es ciega. Serán los mejor preparados para las condiciones de cada momento los que tengan más posibilidades de sobrevivir. No existe por tanto, ninguna “naturaleza sabia” detrás de cada ser vivo, y lo que es bueno hoy puede no serlo mañana.
La biodiversidad con que cuenta nuestro planeta está constantemente amenazada por diferentes factores que destruyen, fragmentan o degradan sus hábitats, generando nuevos. A esto se llama biocomplejidad. Esta biocomplejidad amenaza algunas de las distintas especies habitantes del planeta y promueve nuevas especies o el predominio de algunas de las existentes.
Capítulo IV
Silúrico
Desde hace 435 millones de años hasta hace 395 millones de años Plantas e invertebrados han colonizado tierra firme
La tercera división de la Era Primaria, el Silúrico, estuvo marcada por la abundancia de algas marinas y de peces — algunos ya con mandíbulas-así como por la existencia de miriápodos y de plantas vasculares —con conductos internos para la circulación de agua y nutrientes— en el medio terrestre.
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En el fondo marino donde yace Bogotá, se empiezan a ver los peces; más aún cuando el territorio de nuestra Localidad se encuentra a baja profundidad por encontrarse en un golfo de un mar cálido, donde los arrecifes coralinos son importantes. De ello se puede dar cuenta nuestro lector, cuando asiste al desierto de la Candelaria en Villa de Leiva, donde puede encontrar los fósiles de gran cantidad de criaturas propias de los arrecifes coralinos: erizos, estrellas de mar o vestigios de coral conservados durante millones de años.

Capítulo V
Devoniano
Hace 405 millones de años» La era de los peces. Primeros anfibios
La segunda gran extinción, hace 370 millones de años, cerca del final del Período Devoniano, fue el resultado de cambios climáticos globales. Aquí desapareció el 19% de las familias biológicas.
La aparición de nuevas tierras, altas cordilleras y grandes lagos inauguró el período que siguió al Silúrico, el Devoniano, conocido también como la “era de los peces”. Junto a la floreciente fauna marina y lacustre, en este tiempo se multiplicaron las formas de vida en las tierras emergidas, mostrándose, por ejemplo, los más primitivos insectos y anfibios; estos últimos, como una evolución de los peces pulmonados y con aletas pedunculadas —es decir, capaces de respirar y de desplazarse fuera del agua—.
De los primeros nautiloideos habían surgido ya otros grupos, como los Bactritídos, que se diferenciaron a lo largo del Devoniano en los Ammonoideos y, con el paso del tiempo, estos dieron lugar a tres grandes formas básicas: Ammonites, Goniatites y Ceriatites.
Con la aparición de las primeras plantas vasculadas, los territorios de la planicie Paleocolombiana se tiñen rápidamente con el verde de los helechos. El territorio de Bogotá ha emergido nuevamente y también se puebla con helechos, que aunados a los musgos y líquenes hacen del territorio un lugar de depósito de aguas, que paulatinamente va ganando fertilidad en la medida en que la vegetación muerta se convierte en humus. Este humus, que se inicia en el periodo devoniano, ha venido acumulándose en la Sabana de Bogotá por millones de años hasta lograr al día de hoy una profundidad de 1.400 metros de profundidad. Entre los helechos, muchos de ellos constituyen palmeras que contrastan con las ardientes llanuras, donde ahora reptan los primeros batracios: ranas inmensas que habitan en las charcas y gigantescos humedales.
Capítulo VI
Carbonífero
Hace 340 milones de años hasta hace 290 millones de años
Reptiles y grandes bosques de helechos.
Surgieron durante el periodo Carbonífero, entre la gran cantidad de especies vegetales de helechos, gigantescas sequoias, primeras coníferas, que dan lugar a espesas selvas que, enterradas bajo los aluviones en épocas posteriores, serán responsables de la formación del carbón mineral. Para ver ese carbón mineral, que en Bogotá se encuentra a una profundidad superior a un kilómetro bajo la tierra, debemos viajar al norte de la Sabana, donde en lugares como Nemocón o Tausa, dicha capa del periodo carbonífero se encuentra a la vista y constituye las minas de carbón no solo de Cundinamarca, sino también de la mina del Cerrejón en la Guajira.
El periodo carbonífero en el territorio Paleocolombiano fue muy prolífico, y es la razón principal que explica la existencia en Colombia de las minas de carbón mineral más importantes del mundo, muchas de ellas inexploradas por su lejanía del mar.
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La existencia de un clima húmedo y cálido (y con suelos por tanto pantanosos) por otra parte favoreció la multiplicación de familias y especies de insectos —tanto terrestres como voladores— y de anfibios. De un grupo de éstos, precisamente, evolucionarían los reptiles, los primeros seres que pusieron sus huevos fuera del agua y que, gracias a desarrollar una articulación occipital, pudieran mover la cabeza, pues todos los anteriores movían el cuello.
Periodo Pérmico
Hace 280 millones de años hasta hace 245 millones de años»
Coníferas. Reptiles mamifóides: los terápsidos. Cordillera Oriental
Finalizando el Pérmico, hace 245 millones de años, se produjo una nueva catástrofe ecológica, la más grande conocida, cuyas causas todavía son objeto de controversia. Gracias al estudio de los registros fósiles se pudo verificar la extinción de nada menos que el 54% de la fauna marina, incluyendo Bactritides y Goniatites. Por entonces ya había peces, anfibios, plantas terrestres y reptiles, mientras que los dinosaurios y mamíferos aparecerían mucho después. Los océanos continuaron dominados por los Ammonites durante mucho tiempo, logrando su máximo esplendor en el Jurásico y Cretácico. Llegaron a alcanzar una gran biodiversidad, desde especies que apenas medían unos pocos milímetros hasta otras de proporciones enormes, como Pachydiscus seppenradensis, de tres metros de diámetro.
Durante el Pérmico, el período que pone fin al Paleozoico, los desiertos y las montañas sustituyeron progresivamente a los húmedos bosques y pantanos del hemisferio Norte. Este cambio climático y ambiental provocó el retroceso de los animales que dependían del agua, como los anfibios, y benefició a aquellos que, por su evolución fisiológica y reproductiva, mejor se habían adaptado a la vida terrestre: los insectos y los reptiles.
La tercera gran extinción (hace 245 millones de años) al final del Período Pérmico fue una amalgama compleja de cambio climático posiblemente originado en los movimientos de las placas tectónicas. Sin embargo, evidencias muy recientes han sugerido que un impacto bolídico desde el espacio, similar al evento al final del Cretáceo, puede haber sido la causa.
De entre los grupos de reptiles surgidos a finales de la Era Primaria destacan los terápsidos, los antepasados de los mamíferos. Se trataba en su mayoría de animales terrestres, con grupos tanto de carnívoros como de herbívoros, que, a diferencia del resto de reptiles, desarrollaron poco a poco la capacidad de regular la temperatura interna de su cuerpo. A finales del Pérmico, no obstante, la catástrofe acabó con numerosas especies vegetales y animales del planeta, y, junto a éstas, se extinguieron la mayor parte de terápsidos.
Sin embargo, el movimiento de deriva continental, no frenó. Hace 240 millones de años Suramérica continuó acaballándose sobre la placa oceánica del Pacífico y el territorio al oriente de la cordillera Central empezó a arrugarse para dar origen a la cordillera Oriental, que es la cordillera sobre la cual se encuentra el territorio de nuestra localidad de Bogotá. Así se inicia una paulatina elevación de nuestro territorio que ahora se encuentra a dos kilómetros y medio por encima del nivel del mar. Esta, nuestra cordillera, la cordillera Oriental, terminó su formación en el periodo mioceno, hace 40 millones de años, cuando aparecieron los mamíferos en el planeta Tierra.
Capítulo VII
Era Mesozoica
Triásico
Hace 245 millones de años hasta hace 208 millones de años»
Dominio de los saurios. Primeros mamíferos.
El Paleozoico dio paso al Mesozoico o Era Secundaria, que se inició hace 245 millones de años. El segundo de los tres períodos geológicos en que se divide esta, el Triásico, estuvo caracterizado en sus últimos momentos por una nueva extinción masiva de especies y por la aparición de los saurios, que pronto se diversificaron y, gracias a su capacidad de adaptación, comenzaron a dominar el planeta.
Dominio de los dinosaurios
Evolucionaron los dinosaurios desde un pequeño reptil que existió hace 230 millones millones de años; tal vez alguna muy pequeña lagartija, poco evolucionada que más se parecía un pez con patas. Es a esa época, que los geólogos y paleontólogos denominan Triásico tardío.
Característica del cráneo de los dinosaurios es la presencia de dos aberturas ubicadas detrás de cada uno de los ojos, una encima de la otra, que permitirían a los músculos de la mandíbula aumentar de volumen cuando se contraían durante la masticación, y de una abertura delante de cada ojo que podía haber contenido una glándula. Esta particularidad del cráneo hace que se los clasifique como arcosaurios –que en griego significa reptiles dominantes– junto con sus parientes los los pterosaurios –reptiles voladores–, los cocodrilos, y una gran variedad de formas extinguidas.
Un examen de los cráneos de un carnívoro, Allosaurus, un herbívoro, Diplodocus, y un omnívoro, Massospondylus, muestra diferencias anatómicas relacionadas directamente con el tipo de alimentación de cada dinosaurio. Los largos y aserrados dientes del Allosaurus, eran adecuados para capturar, reducir y matar a otros animales. Los finos y reducidos dientes del Diplodocus estaban, en especial, adaptados para arrancar las hojas de las plantas. Los dientes del Massospondylus eran relativamente pequeños, bastos y multifuncionales, adecuados para comer plantas o animales
Todos los dinosaurios se caracterizan por la posición erecta de las extremidades –parecida a la que se encuentra en los mamíferos– por la cual sujetan al cuerpo desde abajo, manteniéndolo apartado del suelo. Cada una de las extremidades se mueve en un plano más o menos vertical. Esta postura contrasta con la posición casi horizontal de las extremidades de la mayoría de los demás reptiles, los cuales descansan con el vientre en el suelo y los brazos y muslos proyectados lateralmente desde el cuerpo.
¿Cuáles son, entonces, las características propias de los dinosaurios, aquellas que permiten distinguirlos de todos los demás reptiles? Las más destacadas se aprecian en el tarso, que facilitaban el hábito digitígrado de los dinosaurios, y en el acetábulo, la cavidad de la cadera en la que se inserta la cabeza del fémur. El acetábulo de los dinosaurios tiene un borde superior muy desarrollado y un gran orificio en el fondo. En los restantes reptiles, en cambio, el acetábulo no presenta ninguno de estos rasgos. Otra característica de los dinosaurios es el pescuezo con forma de S.

La diferenciación de los dinosaurios

Al poco tiempo de aparecer, los dinosaurios se diferenciaron en dos grandes grupos: Ornitisquios y Saurisquios. En la pelvis de los ornitisquios –en griego, cadera de ave– el pubis estaba orientado hacia atrás y abajo, como en las aves actuales. En la de los saurisquios –en griego, cadera de lagarto– en cambio, el pubis estaba orientado hacia abajo y adelante, manteniendo la disposición que se observa en otros grupos más primitivos.
Fueron los dinosaurios los animales más fascinantes que hayan existido. Es cierto que no todos eran tan terribles como lo sugieren sus nombres, pero ellos dominaron como amos sobre todos los continentes durante 150 millones de años, impidiendo el progreso de los mamíferos. Como a todos los reptiles, los cubría una piel escamosa y ponían huevos dotados de un amnios.
Su temperatura corporal se regulaba por si misma, sin que tuvieran que calentarse al Sol, y su cuerpo podía adoptar la posición erguida, lo que les acercaba a los mamíferos y a las aves. Los había bípedos, como los gallimimus, o cuadrúpedos, como el estegosaurio; algunos eran rechonchos y acorazados, como el diplodocus (27 metros); otros no eran más grandes que un pollo, como el compsognathus. En el seno de esta formidable diversidad, el conjunto de dinosaurios se dividía solamente en dos grupos: los saurisquios (como el diplodocus o el tiranosaurio), que tenían una pelvis de reptil, y los ornitisquios (corythosaurio o triceratops) cuya pelvis era semejante a la de las aves. El dinosaurio más grande hasta ahora encontrado fue hallado en Argentina, al que se dio el nombre de Dukei, y tenía una talla de 32 metros de largo, donde su fémur tenía un tamaño de metro y medio.
Pero, en el territorio de Bogotá, ni en la casi totalidad del territorio Paleocolombiano no hubo gran cantidad de grandes dinosaurios terrestres; ello ocasionado en el hecho de que las tupidas selvas ya existentes no permitían el acceso de dichos grandes animales por estar inundadas de lagunas extensísimas. Ellos se ubicaron en regiones del planeta cubiertas de vegetación de sabana, donde los pastos atraían a gran cantidad de seres vegetarianos que constituían el alimento de los grandes saurios carnívoros.
En la Bogotá del periodo triásico, imperaba la selva tropical húmeda de tipo manglar, donde las especies florales se encontraban con raíces y parte del tallo bajo el límite del agua y faunísticas que ya se empezaban a multiplicar, iniciando la conformación de nuestra megabiodiversidad. Es en este periodo de la historia de nuestro planeta cuando empieza la aparición de los primeros plegamientos de la cordillera Oriental, que constituyen sus primeros cerros, los que hoy día están en su espinazo, como los que conforman el páramo de Sumapaz o los de la cordillera de Cruz Verde, como el Aguila, Monserrate, Guadalupe y Monserrate. Pero estos cerros inicialmente aparecen sobre las aguas de la inmensa laguna como pequeños islotes, alejados uno de otro.
La cuarta gran extinción, hace 210 millones de años, evento al final del Período Triásico, poco después de cuando primero evolucionaron los dinosaurios y los mamíferos, todavía es difícil de definir en cuanto a sus causas precisas. El 23% de las familias biológicas, desapareció.
Una teoría reciente plantea que los periodos de grandes extinciones del Planeta Tierra están asociados a momentos de escasez de carbono causados por su ciclo, que incluye momentos en los cuales este material se encuentra bajo las líneas de subducción. Y sin carbono suficiente no solo no se pueden conformar las moléculas de la vida, sino que también la atmósfera que careciendo de bióxido de carbono (CO2) tiene ausente el principal gas de efecto invernadero, ausencia de este gas que ocasiona una tremenda baja de la temperatura terrestre, lo que incide en la velocidad de los procesos biológicos.
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De los terápsidos del Paleozoico, los únicos descendientes de que sobrevivieron al Triásico, fueron los cinodontes, que, tras millones de años de evolución, darían origen a los mamíferos. En este sentido, muchos expertos apuntan al Thrínaxodon como posible ancestro directo. Los mamíferos aparecieron en la Tierra hace unos 230 millones de años, es decir, a finales del Triásico.
Fue el Morganucodon, una de las especies más primitivas de mamíferos que se conocen, cuyo fósil ha sido encontrado en cuevas de Gran Bretaña y de China. Según se cree, este diminuto insectívoro, con aspecto de zarigüeya y costumbres nocturnas -lo que se deduce por el gran tamaño de sus ojos— empezó a caminar por el planeta hace unos 200 millones de años. Establecer exactamente la frontera que existió entre los primeros mamíferos y los reptiles cinodontes —con quienes llegaron a convivir largo tiempo— resulta muy difícil, puesto que órganos como el pelo o las mamas, que son los que definen a los mamíferos, no se conservan fosilizados.
Capítulo VIII
Jurásico
Hace 208 millones de años hasta hace 138 millones de años»
Primeras aves. Saurios gigantescos: dinosaurios.
Cordillera Occidental
Hace 135 millones de años empieza a aparecer la cordillera Occidental...Y hace 60 millones de años aparece también la cordillera de la Costa, a la que conocemos también como la serranía del Baudó. Estas dos últimas cordilleras, al igual que la cordillera Oriental, tienen origen de cadena sedimentaria plegada; es decir, que se originaron como plegamientos de los sedimentos de la gran llanura paleocolombiana.
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Mientras los dinosaurios fueron amos y señores de la Tierra, lo que ocurrió durante el Jurásico y el Cretácico —hasta hace unos 65 millones de años—, los mamíferos fueron pequeños e insignificantes. A la sombra de los gigantescos reptiles, no obstante, los descendientes de los terápsidos lograron diversiflcarse y evolucionaron lentamente. En este período, por ejemplo, aparecieron los primeros monotremas —parientes lejanos del ornitorrinco—, así como los ancestros de los marsupiales y de los placentarios. Sin embargo, de todos los grupos de mamíferos del Mesozoico, el más destacado fue el de los multituberculados, diminutos animales de aspecto parecido a los roedores que se extinguieron hace 30 millones de años. En el Jurásico, por su parte, también aparecieron las aves, evolucionando a partir de un grupo de reptiles voladores.

Capítulo IX
Cretácico
Desde hace 138 millones de años hasta hace 65 millones de años»
Primeros mamíferos placentarios.
Al final del período Cretácico, se produjo la extinción masiva de los dinosaurios y otras especies vivientes. Las causas de esta catástrofe son aún desconocidas, aunque la teoría más aceptada es la que señala el impacto de un meteorito de gigantescas dimensiones en Chiczulub, en la costa de la península de Yucatán, como detonante de un cambio climático con nefastas consecuencias para la flora y la fauna del planeta.
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La quinta extinción mayor (hace unos 65 millones de años): Esta es quizás la más famosa y la más reciente de las extinciones, la cual ocurrió al final del Cretáceo. Eliminó por completo al resto de los dinosaurios terrestres y a los amonitas marinos, así como a muchas otras especies a lo largo del espectro filogenético y en todos los hábitats que se han examinado en el registro fósil.
En la última década se ha llegado al consenso de que este evento fue causado por una (posiblemente múltiple) colisión entre la Tierra y un bólido, probablemente cometario. Sin embargo, algunos geólogos apuntan al evento volcánico que produjo las trampas de Deccan en la India como parte de la cadena de eventos físicos que perturbó a los ecosistemas tan severamente como para causar la rápida extinción de muchas especies terrestres y marinas. Aquí, se perdió el 17% de las familias.
Capítulo X
Era Cenozoica terciaria
Paleoceno
Hace 65 millones de años hasta hace 55 millones de años »
Se inicia la era de los mamíferos. La era de los mamíferos

Desaparecidos los grandes reptiles, el cretácico dio paso a la Era Terciaria en el periodo paleoceno—Era terciaria que, junto con la Cuaternaria, forman el llamado Cenozoico—.Durante esta era, los mamíferos, aprovechando el vacío dejado por los saurios, se multiplicaron y diversificaron, imponiendo su dominio sobre el resto de vertebrados. De las 10 familias que existían al iniciarse el primer periodo de la Era Terciaria (el Paleoceno) se pasó a casi 80 familias en el Eoceno (que se inicia hace 55 millones de años) donde, tras sólo 10 millones de años de evolución, aparecen muchas familias de mamíferos modernos entre los cuales aparecieron los primeros primates, que se consolidan en el periodo Oligoceno (hace entre 38 y 25 millones de años) donde aparecen los primeros antropoides y fue en el Mioceno —hace entre 25 y 5 millones de años- cuando se registró la mayor diversidad de especies. En este último período aparecieron los primeros y más primitivos hominoides, como los Procónsul, Diyopithecus y Ramapithecus.

La Fosa de Cundinamarca. El Mar Titoniano

Por un fenómeno indeterminado, hace 40 millones de años una porción del territorio de Cundinamarca y parte de Tolima se hundió kilómetro y medio bajo la superficie, creando un hueco al que se dió en llamar la Cuenca de Cundinamarca, que fue ocupada por el agua oceánica...Este hueco, con el transcurrir de los siglos fue perdiendo profundidad...De dicha cuenca solo nos queda un leve vestigio: El Altiplano Central Colombiano y en él, la Sabana de Bogotá.

Las partes más altas de los cerros que bordean la Sabana aparecieron hace 6 millones de años y terminaron de formarse hace 58 mil años: Las subcordilleras de Cruz Verde...Subia, el Tablazo y Tausa.

La Formación de la Sabana de Bogotá. Los Suelos

Con su elevación, también se produjo la elevación de lo que quedaba del fondo de la Cuenca de Cundinamarca, hasta la altura que hoy tiene: 2.630 metros...
Pero la Sabana de Bogotá ha variado muchas veces su altura. Si bien es cierto que en este momento se encuentra en la mayor altura de toda su historia, varias veces en su historia geológica se ha desplomado, para volver a elevarse...En este momento la Sabana de Bogotá está disminuyendo su altura...Y esta es la causa principal de la destrucción de los pavimentos...La Sabana está añorando aquellos lejanos días de soles radiantes y calores efervescentes cuando se encontraba al nivel del mar.
Lámina 2 (Levemente modificado)
Este inmenso lago, de hasta 70 metros de profundidad en el piedecuesta de Monserrate, alcanzaba hasta 200 metros de profundidad en Mosquera, residuo de aquel mar del Titoniano presente todavía en la Cuenca de Cundinamarca, que es el responsable de la singular planitud de la Sabana de Bogotá...Sus olas, desde hace 6 millones de años relamían los suelos de los cerros, arrancando el precioso limo que llegado al fondo fue sedimentándose para formar los fecundos suelos sabaneros...Quizás, el piso sedimentario más profundo de nuestro planeta con una profundidad de más de 1.400 metros...Con seguridad, la más grande riqueza natural de este paraíso.
Este lago sabanero es la causa eficiente que explica satisfactoriamente las minas de sal de Zipaquirá y sus alrededores...Vestigios de un mar que se nos fue a otra parte...
Lámina 6
A partir del Mioceno, el número de mamíferos empezó a declinar y, como consecuencia de los profundos cambios climáticos que se produjeron durante el Pleistoceno, hace unos 2 millones de años, muchas especies desaparecieron. Se estaba iniciando la Edad del Hielo, la Era Cuaternaria o Neoceno, en la que un primate muy avanzado iba a imponer su dominio: el Homo.

Este relato nos lo hizo el profesor austriaco Hans Bürgl, en su pequeño libro Historia Geológica de Colombia; tal vez, la mayor autoridad científica en la ciencia geológica que tuvo nuestro país, quien fundó la facultad de geología de la Universidad Nacional.

Parte 2
La prehistoria
Capítulo XI
Plioceno
Hace 5 millones de años hasta hace 2,5 millones de años»
Homínidos. Panamá
La evolución de los primates

Trazar el camino que siguió la humanidad durante este prolongado lapso de tiempo es el reto al que se enfrentan los paleoantropólogos, los científicos que estudian nuestros orígenes. Su desafío, no obstante, es tan apasionante como quijotesco, puesto que, de un proceso tan dilatado y complejo como es el de la hominización, hoy sólo se conservan unos cuantos restos de herramientas y huesos fosilizados que, pese a su innegable valor documental, resultan insuficientes para completar el árbol de la evolución humana.
Pero lo que hoy sabemos sobre nuestros antepasados es mucho más de








lo que hace sólo unas décadas los prehistoriadores llegaron a imaginar. El desarrollo de la genética, por ejemplo, ha permitido que algunas teorías existentes hayan sido confirmadas o descartadas y, en un futuro no muy lejano, probablemente, la tecnología dará respuesta a aquellas preguntas sobre la evolución humana que permanecen sin contestar. La investigación, mientras tanto, continúa.

Los prosimios aparecieron al comienzo del Terciario, tras evolucionar de un grupo de insectívoros del Mesozoico llamados protoprimates. Ya en el Oligoceno, surgieron primitivos antropoides y, en el Mioceno, se desarrollaron los ancestros de los monos modernos y también de los hominoides.

El Río Bogotá
Hace 58 mil años, en límite entre Soacha y Sibaté, tal vez un terremoto rompió la cordillera de Subia en el alto de Tusso. Por el boquete empezó a colarse nuestro mar, formando un torrente cada vez más grande, cada vez más tempestuoso...Que terminó por dar forma al salto del Tequendama.
Treinta y dos mil años duró el vaciamiento de la Sabana de Bogotá...
Esa es la edad del río Bogotá, Tunjuelo, Fucha, Arzobispo: Algo más de 26 mil años.
Hace 26 mil años la Sabana ya se había desecado. En la planicie brotaba la hierba, el mortiño, la uchua... y en los cerros circundantes brillaba la blancura de las nieves perpetuas...Monserrate, Guadalupe, Diego Largo, Mirador, Doña Juana, El Cable, Vaquirá, Fusungá...Todos nuestros cerros fueron hace 26 mil años un hermoso y extensísimo nevado.
De hace 21 mil años, en la planicie, el intenso frío paramuno que retorna nos dejó vestigios en el suelo. A metro y medio se puede ver la tierra reseca de aquel páramo gélido donde con dificultad prosperaba la vegetación.
Hace 12 mil años, la temperatura va incrementándose un grado centígrado cada mil años...Ya hace 3 mil años, la temperatura de la Sabana de Bogotá alcanza el clima que hoy disfrutamos. Del viejo páramo solo nos queda el Sumapaz...Cruz Verde...Tibitó y Guerrero.

Orografía de la Sabana de Bogotá

La principal característica orográfica de la Sabana de Bogotá es que está ubicada sobre la cordillera Oriental de los Andes colombianos. Ello, determina que el suelo está conformado sobre una cadena cordillerana sedimentaria plegada; es decir, que es un territorio donde la cordillera es el producto de un plegamiento de sedimentos...No todas las cordilleras son así. La cordillera Central es una cadena extrusiva donde la roca de la corteza terrestre fue prácticamente vomitada: en ella, el suelo está sobre la roca impenetrable.

Este plegamiento de los sedimentos que conformaron el territorio de los cerros de la Sabana son los que explican la presencia de canteras de arena en alturas hasta de 3 mil metros sobre el nivel del mar...Esas arenas, otrora millones de años, fueron playas del mar Titoniano.
Al llegar al páramo de Sumapaz la cordillera Oriental se divide en dos ramales principales: las subcordilleras de Cruz Verde al oriente y la de Subia al occidente.

La subcordillera de Cruz Verde es la que contiene los cerros de Bogotá. Se extiende desde el páramo de Sumapaz hasta el sur de Chocontá, constituyéndose en el límite oriental de la Sabana:
De sur a norte, los cerros reciben los nombres de Boquerón de Chipaneca, Tiguaque, Mirador, El páramo de Cruz Verde, Diego Largo, Guadalupe, Monserrate, El Cable, Cazadores, la cuchilla del Chiscal, el cerro San Cristóbal, la loma de la Aurora, el alto de la Laguna, el cerro de Pan de Azúcar y la loma de Petacas junto a La Caro.
Detrás de esta subcordillera de Cruz Verde se encuentran la subcordilleras de Tunjaque, de los Farallones, de Montecristo y de Ubalá, que conforman una barrera a las nubes provenientes de la orinoquia y la amazonia...El mayor proveedor de agua de la Sabana, sin la cual esta sería un desierto como el de la Candelaria, más conocido como woodstock, en Mosquera.

Debemos recordar aquí que la Sabana de Bogotá fue un desierto hace 5 mil años, pues en ella llovió muy poco durante un lapso de mil años. La prueba de la existencia de este desierto es una franja de color amarillo que hay en nuestro suelo a metro y medio de profundidad.

Las cumbres de estas subcordilleras son el más delicado ecosistema que deben cuidar los Bogotanos, pues en sus bosques de niebla está la garantía de que los pobladores de la Sabana no mueran de sed o tengan que abandonar el lugar...Hoy sufren la depredación de sus bosques y sotobosques, provocando la sequía de Chingaza, y los nacederos de los ríos de la Sabana y de los Llanos Orientales. Esos bosques son el anclaje de las nubes cargadas de agua que deben irrigar nuestras subcordilleras.

Por el occidente, la subcordillera de Subia se extiende desde el boquerón de Tibacuy hasta Sibaté, donde en el alto de Tusso toma el nombre de subcordillera del Tablazo, que llega hasta el páramo de Guerrero, de donde sale la subcordillera de Tausa a encontrarse con la subcordillera de Cruz Verde; dejando definido un cordón cordillerano que protege la Sabana.

Las subcordilleras del occidente de la Sabana han sido tradicionalmente secas. Desde la colonia se sabe de litigios por causa del agua en Funza y los demás poblamientos del occidente; escasez de agua que tiende a agravarse con el desecamiento del sistema hídrico del salto del Tequendama que operaba como un inmenso rotor que atraía las nubes del Magdalena y las metía por entre el cañón del río Bogotá...Hace medio siglo, del salto del Tequendama se veía subir la columna de nubes que irrigaban la Sabana occidental. Hoy, ello no ocurre porque el río Bogotá no pasa por su salto.
!Cuántas cosas han cambiado!

Hidrografía de la Sabana de Bogotá.

El sistema cordillerano que circunda a la Sabana de Bogotá constituye la segunda más importante estrella hidrográfica de Colombia. En ella nacen los ríos Bogotá, Guayuriba, Sumapaz, Chocho, Rionegro, Sáname, Suárez, Rioseco y muchos otros que irrigan el centro de Colombia.

El Altiplano Central Colombiano, y en él la Sabana de Bogotá, constituyen un sistema de absorción de las nubes húmedas que llegan de la Orinoquia, la Amazonia y el valle del Magdalena, chocan contra las cordilleras, donde sus bosques de niebla las anclan a los suelos licuándolas, para verterlas en miles de pequeños arroyos y quebradas, que en todos los sentidos salen para irrigar el centro del país...Si ello no fuese de esta forma, Cundinamarca, Tolima, Meta, Santander, Arauca y Casanare serían un extenso desierto.

En el interior de la Sabana de Bogotá funciona un sistema hidrográfico sencillo y bastante frágil que surte de agua a todos los ecosistemas presentes en la meseta.

El espinazo de esta vertiente hidrográfica es el río Bogotá que nace en el municipio de Villapinzón en la serranía de Gachaneque, baja a la planicie sabanera, la recorre de norte a sur por su centro geográfico en un curso lento de aguas que forma meandros hasta llegar a Soacha, donde en el alto de Tusso se despeña en un curso rápido que le conduce hasta el salto del Tequendama, pasado el cual va pausadamente a desembocar al Magdalena, en el municipio de Tocaima.

En el trayecto sabanero recoge las aguas de muchos ríos, quebradas y arroyos de la subcordillera de Cruz Verde y unas pocas corrientes de agua de la subcordillera del Tablazo.

Los principales ríos secudarios de la Sabana son de sur a norte, el Muña, que alimenta la represa del mismo nombre; el Soacha, que ahora es un río moribundo debido al desgreño administrativo de sus habitantes; el Tunjuelo, que forma la represa de La Regadera; el Fucha, que surte aguas al acueducto de Vitelma; los ríos San Agustín y San Francisco, que moribundos corren como cloacas por debajo del centro de la Ciudad; el río Arzobispo, cuyo curso es ahora una pequeña quebrada que baja por la calle 39; el Juan Amarillo, que forma en su desembocadura el más grande humedal de la Sabana.

De darse un plan de arborización de las cumbres de las subcordilleras al oriente de Cruz Verde, el cauce de estos ríos se puede recuperar...Hoy día, los ríos sabaneros conducen la quinta parte del agua que fluía por allí hace 50 años.

No está demás reiterar que la escasez de agua es la mayor amenaza ecológica del poblamiento humano de la Sabana de Bogotá...Si bien es cierto que todavía tenemos suficiente agua, si continúa mermando al ritmo actual, para la segunda década del próximo siglo nuestras fuentes hídricas se habrán agotado: las causas habrán sido la desertización del Amazonas y la pérdida de eficiencia de captación de aguas de nuestros bosques de niebla en las cabeceras de la cordillera Oriental.

En este inventario hidrográfico faltan mencionar los humedales y las aguas subterráneas:
Los humedales, que hace 50 años constituían el 10% del territorio sabanero, ahora están reducidos a algo menos de mil hectáreas. Su importancia estriba en que son el receptorio de la mayor cantidad de especies faunísticas y florísticas nativas de la Sabana. Hoy día, la administración pública dice que les tiene protegidos de los urbanizadores piratas, e intenta infructuosamente reforestarles. Entre los humedales se pueden destacar el del Vínculo, en Soacha; el de Tibanica, en Bosa; los de la Vaca y el Burro, en Kennedy; los del Gaco, Jaboque y el Puerto, en Engativá y el que forma el río Juan Amarillo en su desembocadura, que hoy llaman de Tibabuyes o de Córdoba y al que los muíscas llamaban Tibaguya (vocablo muísca que viene de Ti= alegría; Ba= poder; Gu=de gui, mujer y Ya= fértil. Entonces, Tibaguya quiere decir “alegría por el poder de la mujer fértil”. Porque en el humedal de Juan Amarillo, en tiempos prehispánicos, los muíscas hacían la celebración del rito de iniciación; es decir, de la primera menstruación de las niñas de su etnia.

Las aguas subterráneas son una importante reserva de aguas de igual tamaño a las que surcan por la superficie. En este momento se están contaminando gravemente por las actividades humanas que ocurren en la superficie sabanera. Rellenos sanitarios de donde aflora gran cantidad de lixiviados, es decir el agua fruto de la descomposición de la basura; esto también está contaminando nuestras aguas subterráneas, así los administradores aleguen que ellos usan geomembranas para proteger los suelos y las aguas subterráneas.

Su disponibilidad es escasa, porque la extracción de estas aguas incide en el nivel freático de los suelos (es decir, en el nivel de agua presente en los suelos) lo que provocaría su desecamiento. Las aguas subterráneas de la Sabana de Bogotá no deben ser usadas si se quiere conservar la fecundidad del suelo y evitar el agravamiento del hundimiento del piso sabanero.

Régimen de Vientos de la Sabana.

La Sabana de Bogotá recibe cinco principales corrientes de vientos y por tanto de nubes: La primera corriente de vientos de la Sabana era la que traía los vientos cálidos del valle del Magdalena por el cañón del río Bogotá. Esta corriente de vientos se aminoró muchísimo cuando el río dejó de pasar por el salto del Tequendama, pues él funcionaba como un rotor que succionaba dicha corriente.

La segunda corriente de vientos de la Sabana es la que penetra por el páramo de Cruz Verde; bajando, atraviesa los Laches con vientos cálidos y húmedos procedentes de los llanos orientales, e incide sobre las localidades del centro de la Capital, oxigenando el lugar de mayor contaminación aérea.

La tercera corriente de vientos nos llega desde la subcordillera de Tausa irrigando de norte a sur las localidades del norte de la Capital.

Las otras dos corrientes de vientos parten de los páramos de Sumapaz y Guerrero e inciden en la calidad del aire de los sectores adyacentes a dichos páramos.

Este es el escenario geográfico donde se desarrolla la vida de nuestra Sabana, en los 29 ploblamientos humanos que la constituyen...Es el tejido natural que permite la vida de sus diez millones de habitantes...Tejido natural de inmensa fecundidad, pero gran fragilidad, que hasta ahora empezamos a entender en el cómo funciona...Es que como en el relato bíblico, el paraíso, también tiene sus normas y quien las trasgrede está condenado al destierro.
Capítulo XII
Historia del Clima en Bogotá
Elementos de Ecología de Bogotá y la Sabana.
La Última Glaciación en la Sabana de Bogotá.
En los últimos dos y medio millones de años, que se conocen para la geología como el periodo pleistoceno, se han tenido en la Sabana de Bogotá diez glaciaciones, donde las tres últimas fueron las más graves.

La penúltima glaciación terminó hace 130 mil años y llegó a copar de nieve las alturas por encima de los 3 mil metros sobre el nivel del mar. Su incidencia sobre la Sabana de Bogotá, aunque intensa, no trasformó la vida tan profundamente como la última glaciación...La primera glaciación, que ocurrió hace 230 mil años, fue menos grave que las dos posteriores.

Por la gravedad de los cambios operados en el clima y el ecosistema de la Sabana, se debe estudiar con precisión la última glaciación, pues ella permite comprender cómo funciona nuestro ecosistema actual y realizar el estudio de sus riesgos naturales.
En el anterior periodo interglacial, entre los 130 mil y los 80 mil años antes del presente, se presentaron temperaturas mayores que las de hoy, con mucha lluvia y por tanto la presencia de bosques pantanosos de alisos y encenillos desde las orillas del lago sabanero hasta las cumbres de nuestros cerros...En aquellos lejanos tiempos la Sabana era casi tierra caliente.

Los diez mil años siguientes -entre hace 80 y 70 mil años antes del presente- estos bosques pantanosos fueron desapareciendo debido a cambios violentos de temperatura en cortes que demoraban solo unos pocos cientos de años.

Hacia el 70 mil antes del presente se inicia la última glaciación que se conoce con el nombre de Winsconsin. En esta glaciación la temperatura bajó de 1.2 grados a 1.6 grados de descenso por cada 200 metros ...
Imaginemos una Sabana donde todas las noches la temperatura estaba casi 2 grados bajo 0 y en los días más soleados la temperatura no alcanzaba a llegar a 11 grados.

Todas las nubes que llegaban en las noches de la Orinoquia y la Amazonia se convertían en hielo que se acumulaba en las cúspides de los cerros y derrumbaban sobre sus faldas, horadando y creando valles en forma de "u"...Como en Los Laches, La Victoria, Los Mochuelos, Chapinero Alto o La Calera.

El frío acumulado optimizaba cada vez más el mecanismo de atracción de las nubes del oriente que a raudales entregaban agua a la Sabana. El lago, entonces iba acumulando más y más agua. Aquel lago llegó a tener una superficie a 70 metros de altura sobre el nivel actual de la Sabana.

Y los glaciales enviaban más y más sedimentos al fondo de ese lago que cada vez tenía menor capacidad. La vegetación herbácea de aquel páramo, debajo de los nevados, permitía la vida de pequeños mamíferos: Tinajos, borugos, venados y zorros...

Capítulo XIII
El Pleistoceno y la Megafauna en la Sabana de Bogotá

Pero también posibilitaba la vida a los inmensos Haplomastodontes y caballos primitivos, cuyos cadáveres se han encontrado en la Sabana. A estos, se les denomina "megafauna del pleistoceno" porque su talla era bastante grande.

Ya en los tiempos de la colonia se habla en los cronicones de las costillas de seres gigantescos a las cuales adoraban nuestros indígenas...Pero también era muy común encontrar los cuernos de aquellos elefantes entre inexplicables montículos, que posteriormente se pudo establecer como cadáveres de aquellos haplomastodontes.

En Bosa, a comienzos de siglo XX, un sacerdote católico encontró un cráneo de caballo que tiene 21 mil años de antiguedad...En Tibitó se encontró una muela de haplomastodonte asociada a un hallazgo de vestigios humanos de algo menos de 12 mil años.

Pero como los cambios climáticos continuaron, la megafauna del pleistoceno parece que no soportó los cambios, y desapareció hace 12 mil años...

La desecación de la Sabana

Debemos pensar los ríos de la Sabana en tiempos primitivos como portentosas corrientes de agua donde al río Bogotá se le deben conceder hasta 87 metros de ancho de su cauda en los tiempos coloniales...Su cauda era tan grande, que en invierno inundaba el territorio entre Kennedy y Mosquera...Cómo no se inundaría la Sabana en tiempos anteriores cuando sus bosques atraían mayormente la lluvia...

Por los vestigios del Salto del Tequendama podemos percibir que pudo haber dos momentos distintos del vaciamiento de la Sabana: el antiguo foso formado por el vertimiento de aguas en la orilla izquierda del Salto nos muestra que ese primer vertimiento fue mayor que el que creó el actual Salto del Tequendama.

Una sequía que se produjo hace 5 mil años y que demoró por lo menos mil, parece haber logrado el secamiento total de la superficie del territorio, que en milenios posteriores volvió a ganar humedad, pero ya no tanta...
Capítulo XIV
El Periodo Holoceno en la Sabana de Bogotá

La verdad, imperceptiblemente la Tierra había empezado otro periodo geológico a partir del 9.500 antes del presente: el periodo Holoceno, es decir el periodo interglacial que todavía estamos viviendo, y cuya principal característica es el incremento paulatino de la temperatura.
Con este incremento, las circunstancias de la vida en el ámbito geográfico se fueron modificando dramáticamente a favor de nuestra especie: ahora, a nuestro favor se ponían el Sol, el régimen de lluvias, el límite altitudinal del bosque, y las especies animales...

Es en este periodo interglacial que denominamos Holoceno, donde la especie de los homínidos hemos podido ganar a la naturaleza un tramo que nos aleja de las angustias del hombre pleistocénico: del frío paralizante, de la lucha contra las fieras, del hambre...

Empiezan a llegar a la Sabana nuevas especies vegetales y animales que rediseñan el ecosistema, haciéndolo más apto para el surgimiento del esfuerzo "civilizador" del hombre. Desde el subcontinente Norteamérica, nuevas especies empiezan a cruzar el istmo de Panamá que desde hace dos y medio millones de años ha emergido y ahora hace de puente para permitir el paso de la flora y la fauna mediterránea y subártica hacia el territorio del subcontinente Suramérica, encontrando excelentes condiciones climáticas y ambientales en los Andes de Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, que provocan un nuevo remezón de la producción de nuevas especies que aumentan nuestra biodiversidad.

En los últimos siglos la temperatura ha tenido un comportamiento variable que se ha venido registrando primero por parte de los cronistas y luego por los científicos formados en la escuela de la Expedición Botánica:

A la llegada de los españoles en el siglo XVI el clima de la Sabana presentaba gran cantidad de lluvias y temperaturas altas, que con el transcurrir del mismo siglo fueron bajando en lo que se dió en llamar "micro glacial" pues se presentó un fuerte bajón de la temperatura que demoró hasta mediados del siglo XIX, periodo en el cual la temperatura sabanera se puso en un promedio de 13 grados centígrados. Las últimas dos décadas de este periodo presentaron fuertes sequías, que como la de 1824, tardó varios años en aportar lluvias a la Sabana, con lo que varias epidemias afectaron la Ciudad de Bogotá.

A partir de 1850 la temperatura se ha incrementado paulatinamente en tres grados centígrados, caracterizados en los fines del siglo antepasado por un fuerte incremento de las lluvias que hacia el comienzo del siglo XX se torna a sequía.

Por las fluctuaciones presentadas es dable esperar que en próximos años se vuelvan a incrementar las lluvias y a bajar la temperatura, si continúan las oscilaciones climáticas de los últimos dos siglos. Este hecho reconfiguraría el mapa de riesgos de la población sabanera, pues el río Bogotá podría pasar de los 19 metros de ancho que ahora tiene a recuperar su antigua cauda de 87 metros, poniendo en peligro la población adyacente a la rivera en muchos kilómetros cuadrados.
El decremento de la temperatura pondría en riesgo la población de los cerros de Bogotá.

Flora de la Sabana de Bogotá

A la sabana de gramíneas, hierbas y pequeños arbustos de fines de la última glaciación, se unen las especies arbóreas de pinos romerón, chaquiro y hayuelo; los cauchos sabanero y Tequendama; el arrayán y el chusque; encenillo, laurel y té; alisos y roble, todos ellos que fueron traídos paulatinamente de lugares muy lejanos por las fuerzas de la naturaleza.

El origen de la papa y las calabazas se pierde en la memoria de los más remotos tiempos...luego el maíz.

Todas, especies vegetales tan antiguas en este lugar como el tuno esmeraldo, el tibar y la pagoda.

Cada especie florística ocupa un lugar en la geografía sabanera...Junto a los cauces de aguas, en las orillas del humedal, entre los peñascos y abismos...sobre las rocas...sobre el tronco añoso y rústico de los árboles centenarios...dentro del humedal...

Cada especie florística presta un servicio distinto: proteger las aguas...evitar el derrumbe de los suelos...dar alimento a las aves...a las bestias...a los humanos...llenar de hermosura un lugar...o de fragancia un recinto...salvar una vida...o quitarla.
Ello lo sabían nuestros ancestros. Los primitivos hombres de la Sabana no manoseaban la naturaleza...Se dejaban ayudar de ella, entendiendo que el más reciente advenedizo, con solo 124 siglos de permanencia, era el ser humano: que trajo el maíz consigo.
Lámina 7
Ese hombre primitivo conocía para qué le servía cada hierba...él fue quien descubrió el poderoso cardiotónico que hoy le compramos a los alemanes: la burundanga extraída del borrachero; el digital, el frailejón, la valeriana...
En los últimos tres siglos la composición de la flora sabanera ha variado mucho por la importación de gran cantidad de plantas. De ellas, las que más modificaron el medio ambiente sabanero fueron el pasto kikuyo, traído de Africa y los pinos, eucaliptus, urapanes y álamos traídos de climas de latitudes medias que carecen de las propiedades de nuestros nativos bosques de niebla en su inobjetable capacidad de retener agua de las nubes y fecundar los suelos.
El pasto kikuyo tiene grandes virtudes antierosivas pero por su carácter invasor tiende a destruir los matorrales, destruyendo nuestra biodiversidad.
Fauna de la Sabana de Bogotá
Esta fue la tierra más poblada de venados de todo el continente...Aquí, llegaban de norte y sur miríadas de patos que migraban de las gélidas latitudes medias para pernoctar mientras el invierno pasaba...!todavía llegan! pero ya no por miles...ahora ni por cientos.
Pumas, jaguares, osos, cafuches, tinajos, borugos, curíes.
En los ríos, capitán y capitancito, cangrejos y caracoles.
Y aves...miles de especies volaban, trinaban, se solazaban con los frutos de la Tierra.
La Sabana era un concierto de la vida...que bullía en cada rincón.
Al igual que la flora, la fauna ha venido sufriendo por la importación de especies de otras latitudes que requieren ecosistemas diferentes al nuestro, por lo que no solo obligan a modificaciones importantes de nuestro medio ambiente, sino que afectan gravemente el ecosistema de nuestra fauna nativa ya mencionada.
Las especies invasoras como los ganados vacuno, caballar, ovino y caprino han obligado a sembrar pastizales que impactaron muchísimo nuestro paisaje.
Ecosistema de la Sabana de Bogotá
Podemos definir el ecosistema de la Sabana de Bogotá como un espacio geográfico de montaña con suelos muy fértiles situados en un altiplano de variable altura debida a una profusa actividad geológica, que se constituye en el centro de una estrella hidrográfica debido a la convergencia de varias corrientes de vientos atraídas por diferencias de presión y temperatura que generan posibilidades nutricionales, climáticas y de relación para una gran cantidad de especies florísticas y faunísticas, entre las cuales se presenta una población de diez millones de habitantes situados en tres decenas de poblamientos mal organizados que impactan su entorno y lo degradan.
Impacto Ambiental del Poblamiento Humano en la Sabana

Hoy, la sociedad humana presente en la Sabana de Bogotá ha contaminado el aire...el suelo...las aguas...ha destruido la biodiversidad...está destruyendo el equilibrio psicosocial de sus habitantes..... Pero no solamente ha contaminado la Sabana, también está contaminando gravemente el valle del Magdalena y la totalidad del territorio circundante.

La causa de esta contaminación se debe a unos hábitos de vida y consumo que conspiran contra la naturaleza debidos al concepto de progreso y comodidad presentes en nuestra cultura. Estos conceptos de progreso y comodidad señalan que progresar es adquirir muchos bienes, dominar a sus semejantes y destacarse entre ellos...Que comodidad es evitar el esfuerzo y hacer lo que se quiere.

La consecuencia de estos conceptos en la cultura es la depredación de la naturaleza porque el consumo suntuario se va imponiendo en todas las esferas sociales, lo que implica el abuso de los recursos y su posterior deterioro, por la contaminación que causa el desecho de lo considerado inútil.

La vida de la persona, entonces, se torna falta de sentido porque el propósito no es vivir, sino consumir; lo que trastorna las virtudes personales y las relaciones...Allí, ya podemos ver una sociedad enferma que necesariamente enfermará al hombre.
Ahora, el paraíso sabanero se va tornando en el purgatorio...Y tal vez en el infierno.

Capítulo XV
La Prehistoria de Bogotá (Hombres del Tequendama, Aguazuque y Muísca)

Nuestras lecciones de historia nos han contado, hasta ahora, que en 1538 llegaron unos soldados españoles a someter al pueblo muísca, fundar una ciudad, matar los indios e imponer unas costumbres.
La prehistoria se convirtió en un estudio del preludio de la llegada de los españoles, que era el hecho importante que se debía historiar. De esta manera, la historia tradicional considera el estudio del ancestro como un asunto intrascendente para la formación del intelecto.

Esta mezquina visión de la historia en el estudio de los sucesos de construcción de ciudad en Bogotá, y la Sabana, consolidó un gran conjunto de mentiras que mucho han afectado los estudios de sociedad en este territorio para justificar deformaciones culturales que mucho han incidido en las acciones de sus habitantes y de las instituciones que la administran.

Algunas de esas mentiras son: que Bogotá tiene 461 años, que la ciudad es el casco urbano y su perímetro, que lo conseguido hasta ahora es progreso, que los salvajes eran los muíscas.

Poblamiento Humano del Territorio de Colombia

Los hallazgos arqueológicos que nos permiten reconstruir, someramente todavía, el poblamiento de América y por tanto el poblamiento de Colombia se pueden empezar a relatar con el realizado en San Diego, Estados Unidos, que muestran una presencia humana de 40 mil años en ese subcontinente.

Más al sur se detecta en el sitio de Tlapacoya en Méjico vestigios humanos de 24 mil años de antiguedad. Todavía más al sur, en Paccaicasa en Perú se encuentran vestigios humanos de 20 mil años.
Al oriente, en el sitio de Sao Raimundo Nonato, en Brasil, se encuentran vestigios de hombres primitivos que habitaron el lugar hace 32 mil años.
Luego, al norte, se encuentran vestigios humanos en los sitios Taima-Taima y Guaco de Venezuela con 16.375 años.

Pero en Colombia, que era el paso obligado de todos estos hallazgos, nada se había encontrado de vestigios de tal antiguedad.
Durante noviembre y enero de 1992, en el sitio El Totumo, del municipio de Tocaima, se hicieron hallazgos de vestigios humanos de 16.400 años de antiguedad. Esta fecha es el inicio de la prehistoria de Colombia.

Capítulo XVI
El Hombre de Tocaima
Llegado tal vez del norte al hermoso valle del Magdalena, el hombre del pleistoceno habitó en las planicies de Tocaima hace 16.400 años. En aquellos lejanos tiempos este lugar tenía un clima templado, cubierto de bosques cerrados con tramos de sabana donde habitaban grandes bestias: mastodontes y megaterios al lado de pequeños mamíferos como el venado.
Aquellos antiquísimos primeros habitantes de Colombia eran valientes cazadores que para obtener el sustento debían enfrentarse a megaterios de hasta cuatro metros de altura y mastodontes americanos, con rudimentarias armas construidas de piedra, como lo demuestra la excavación arqueológica de Gonzalo Correal Urrego y Thomas Van der Hammen.

Una vez cazada la presa se debía cortar su gruesa piel para poder consumir su carne, para lo que se utilizaban lascas de obsidiana, cortante vidrio producto del horneamiento volcánico de rocas.

Hecho el beneficio de la carne el hombre de Tocaima pasaba por la hoguera su alimento, como lo demostró en el sitio la presencia de carbón dispuesto a modo de vestigio de un fogón. Muy seguramente la piel de sus víctimas la empleaba para cubrir su cuerpo del frío inclemente de aquellos tiempos pleistocénicos.
Por lo reciente de los hallazgos poco sabemos todavía de la vida de aquellos primeros habitantes del país, pero muchas excavaciones se están realizando para dar con fechas más antiguas y lugares donde pueda recabarse más información. Hasta ahora solo hemos encontrado cuatro basureros encontrados en Tocaima y Girardot, en Cundinamarca; el sitio de Agualinda, en Los Patios (Norte de Santander) y en Luruaco, en el departamento del Atlántico.

Capítulo XVII
El Hombre de Tequendama

En el pasado capítulo sobre el clima de la Sabana de Bogotá planteamos cómo el salto del Tequendama opera como un rotor que atrae los vientos y nubes del valle del Magdalena; rotor que viene operando desde hace 58 mil años, e incidiendo en el clima del occidente sabanero.

Arriba del salto del Tequendama, sobre las cumbres de la subcordillera de Subia las grandes rocas no se partieron porque en este lugar las diferencias de temperatura entre el día y la noche son pequeñas, evitando el fenómeno de la temperización de las rocas, que es la causa de que las piedras se partan en miles de pedazos.

Por estudios sobre vestigios de flora de aquellos tiempos se sabe que entre el salto del Tequendama y Tocaima había un corredor de sabana que permitía a las grandes bestias de la megafauna del pleistoceno viajar entre el valle del Magdalena y la sabana de Bogotá.

Tras las bestias, reiteradamente el hombre de Tocaima hacia el año 12.400 antes del presente llegó a la Sabana, en los límites entre Soacha y Sibaté...Habitó temporalmente en los abrigos rocosos de este lugar y descubrió la cenagosa Sabana...Persiguió las presas de caza hasta Zipacón, Sueva, Zipaquirá, Cogua y Tibitó.

En todos estos lugares del perímetro sabanero los arqueólogos han encontrado vestigios de sus herramientas de piedra, de los desechos óseos de su dieta alimentaria, de sus cadáveres...Aún así, el clima era tan frío que aquellos hombres no habitaban permanentemente la Sabana...Pronto retornaban a su templado valle del Magdalena.

Con el paso de los siglos y el mejoramiento de la temperatura de la Sabana, que se da con el inicio del periodo holoceno hace 9.500 años, el Hombre de Tocaima se convierte definitivamente en el Hombre del Tequendama...Aparece, entonces, el primer sabanero, o el primer orejón; como dieron en llamar a los sabaneros en la colonia: orejones...El primer orejón fue el Hombre del Tequendama.

Las costumbres y usos del Hombre del Tequendama se pudieron establecer gracias a la investigación "Hombre del Pleistoceno en Colombia" que adelanta el Instituto de Investigaciones Arqueológicas del Banco de la República bajo la dirección científica de Gonzalo Correal Urrego y Thomas van der Hammen: casi 40 años de investigación sobre nuestros antepasados.

Hace 12.400 años el hombre llegó a la Sabana de Bogotá para habitarla temporalmente...Hace 9.500 años el hombre habitó permanentemente en dichos abrigos rocosos, constituyendo un continuo poblacional que perdura hasta el presente: El hombre del Tequendama es el bisabuelo de los actuales pobladores de Bogotá.

Entre esas inmensas rocas los grupos familiares en número de diez dormían, cocinaban y se resguardaban de los jaguares que hambrientos les deseaban como alimento.

Nómada, la familia se movía de un lugar a otro en las suaves colinas del contorno, buscando los frutos de la tierra: mortiño, papa, uchuas, hibias, chuguas y cubios; caracoles, conejos, curíes, tinajos y venados; cangrejos de río, peces capitán y capitancito que extraían de los ríos sabaneros.
Mientras tanto, los varones adultos se internaban en la ciénaga para buscar las presas de caza más grandes: Oso, puma, jaguar; y, de vez en cuando -porque ya escaseaban- mastodontes y megaterios, porque su carne les duraba para muchos días cuando la ahumaban.

Tal vez, aquellos alimentos los consumían salados; lo que constituía una importante innovación gastronómica en un sitio tan alejado del mar.

En las piedras acostumbraba pintar con una técnica tan sofisticada que aún hoy día permanecen sus obras. Algunos consideran que la sustancia empleada era el óxido de hierro; otros, pintores expertos en pintura indígena como Carlos Juez, opinan que la técnica tenía que ser otra. Como sea, este es el más antiguo testimonio artístico del hombre colombiano hasta ahora encontrado.
Los motivos de su pintura eran una interpretación gráfica del paisaje y las situaciones que vivían, pero en algunos casos aparecen signos parecidos a los de la escritura.

Los cadáveres más antiguos, antes del 9.500, eran cremados y esa es la causa para que del más antiguo colombiano hasta ahora encontrado solo se conserven cinco falanges quemadas. En los entierros posteriores a esa fecha, los cadáveres se encuentran en posición de decúbito dorsal. Estas prácticas funerarias ya demuestran la existencia de creencias religiosas, así no se hayan encontrado otros utensilios al lado de los cadáveres.

Al revisar sus cadáveres se encontró que la mayoría padeció artritis y espondilitis deformante, probablemente provocada por el intenso frío y exagerada humedad, aún reinante...Algunos cadáveres presentaban laceraciones óseas, vestigios de su vida tremendamente difícil.
Hacia el noveno milenio se empieza a notar en los huesos de los curíes un agrandamiento de sus osamentas; lo que ya empieza a reseñar que esta especie se ha domesticado...Ese es el primer esfuerzo pecuario del hombre en Colombia: ha aparecido la ganadería en sus formas más incipientes.
Desde el séptimo milenio hacia adelante, el Hombre del Tequendama ya construye anexidades de madera al abrigo rocoso, como empezando a definir para sí una vivienda construida por su propia mano.

El promedio de vida era de 45 años, lo que ya se constituía en un logro para la humanidad, pues el hombre de Cro Magnon moría de anciano a la edad de 27 años.

Nuestros arqueólogos encontraron que los registros arqueológicos de los abrigos rocosos desaparecen hacia el año 5.700 antes del presente...¿Habría habido una peste?...¿Se fueron del lugar por una calamidad?...¿Habían encontrado un mejor lugar para vivir?...y la causa de ello solo se supo 22 años después, en 1.992.

Capítulo XVIII
El Hombre de Aguazuque

Se llaman tierras de Aguazuque, Chiguazuque o Cerro Gordo a los predios ubicados en límites entre Soacha, Mosquera y Bosa, entre la sierra de Cerro Gordo, el río Bogotá y el valle de Fute. 1. La Formación del Territorio Sabanero - Elementos de Geografía de Bogotá y su Sabana.

La capital de la República de Colombia es una ciudad de 40 kilómetros cuadrados que está ubicada en un altiplano sobre la cordillera Oriental de los Andes a 2.630 metros sobre el nivel del mar, en una meseta donde existen otros 27 municipios que suman un total de diez millones de habitantes.
Esta Sabana, que recibe el nombre de Bogotá, está circundada por varias subcordilleras que le sirven de protección y decorado al verde tapiz que se extiende majestuoso en el centro de Colombia.

Cómo pudo formarse esta planicie a tan grande altura, ha sido pregunta de muchas generaciones, que hoy gracias a los adelantos en las ciencias de la Tierra se puede resolver satisfactoriamente.

A este lugar llega Correal Urrego en 1991 con el fin de realizar una excavación en dicho valle. Las razones que le motivaban era que entre el Hombre de Tequendama, que desaparece en el 5.200 y el Hombre Muísca, que aparece en el 2.750 antes del presente, había un inexplicable hueco negro de 2.450 años. La hipótesis más confiable planteaba que los hombres del Tequendama habían salido a la costa Atlántica; pero ello no había podido confirmarse.

En este lugar, Correal Urrego encontró la respuesta: El Hombre del Tequendama se había convertido -en la misma Sabana (sin salir de ella)- en el Hombre de Aguazuque.

A partir del 5.900 las condiciones frías y húmedas del abrigo -que si bien prodigaban seguridad, también implicaban enfermedades deformantes- eran superadas por bohíos de chusque. Ahora, la seguridad de las familias dependía de su agrupación. Por primera vez, al hombre primitivo no le interesa la soledad de su familia y por esto, aparece el poblado y con él la tribu.
A más de construir su vivienda y habitar en poblados en las riveras de la ciénaga, el Hombre de Aguazuque presenta un complejo cultural más completo, propio de las poblaciones sedentarias.

La semilla de calabaza, cuando la planta crece en condiciones salvajes, tiene un tamaño más pequeño que cuando es cultivada por el hombre. En la excavación hecha por Correal, en los perfiles superiores, empiezan a aparecer semillas más grandes que las encontradas en los abrigos rocosos del Tequendama y en las capas inferiores de la excavación de Aguazuque. El resultado, era que el hombre de Aguazuque había empezado por primera vez en Colombia a hacer uso de las técnicas agrícolas. Al fechar por el método de carbono 14 las semillas, estas dieron una antiguedad de 3.800 años.
Las excavaciones de Zipacón nos permitieron saber que desde esta misma fecha ya se encontraban vestigios alfareros en la Sabana de Bogotá. En Aguazuque, la edad de la alfarería no se pudo establecer porque el terreno había sido tractorado.

En el lugar, ubicados en sitios altos, se encontraron planes de forma circular pintados con ocre rojo. En ellos se encontraron esqueletos de loros y tortugas -que no eran fauna nativa- por lo que estos sitios pudieron ser lugares de adoración.

En toda la excavación se encontraron huesos humanos pintados con ocres de distintos colores. Al observarse con lupa se descubre que los tejidos musculares de estos huesos fueron devorados por dientes humanos: el hombre de Aguazuque era antropófago.

Por la forma como decoraba los huesos se puede percibir que su antropofagia tenía propósito ritual. Por la conformación de los huesos se puede inferir que las víctimas eran de su mismo grupo, por lo que se puede decir que su antropofagia era endocanibalismo ritual.

Sobre la base de haber revisado 21 cadáveres humanos, se estableció que aunque la artritis y espondilitis deformantes habían disminuido con respecto a los hombres del Tequendama, en aquellos 21 seres humanos de Aguazuque, el 70% de ellos tienen en sus huesos deformaciones luéticas: Síntoma de sífilis...Aquello no era una epidemia, muchos siglos había acompañado la sífilis al Hombre de Aguazuque.

La sífilis es una enfermedad presente en las comunidades ancestrales del hombre sabanero que incidirán profundamente en su conducta sexual y social, porque la prevención de su contagio exigirá de la pareja una actitud muy rigurosa en los términos de la fidelidad conyugal.

Se debe aclarar que la sífilis en el hombre primitivo se conoce en cepas de distintos continentes a las cuales sus pobladores se adaptaron, pero que en la fase histórica de los grandes descubrimientos, al cruzarse unas cepas con otras, el contagio se convirtió en una enfermedad fulminante.

La principal consecuencia psicosocial de la sífilis en la población ancestral de la Sabana es que una de sus secuelas es la locura que produce en sus etapas más avanzadas. La prevención de los desórdenes mentales en la población ancestral será otra de las consecuencias de esta enfermedad que definirá en mucho el carácter sarcástico, humorístico y frío del hombre de la Sabana para evitar la locura.

El hombre de Aguazuque es el primer Bogotano y sus poblados en las riveras de la ciénaga constituyen los primeros barrios de la capital colombiana, construidos hace 5.800 años.

Por las investigaciones arqueológicas, hoy día sabemos que Nuestra Ciudad tiene 58 siglos de antiguedad y no los 462 años que nos enseña la historia tradicional.

En los perfiles superiores de la excavación se encontró polen de maíz datado en 2750 años antes del presente...Desde ese momento en adelante, podemos hablar del Hombre Muísca.

Capítulo XIX
El Hombre Muísca

El uso alimentario del maíz en la dieta del ancestro sabanero es un hecho tan fundamental que corta de nuevo, por tercera vez, la historia de la Sabana de Bogotá.

El uso del maíz en la dieta significó el arraigo de las costumbres sedentarias y la supremacía de la agricultura en la vida económica del hombre sabanero: esta es la característica fundamental que hace la diferencia económica entre el Hombre Muísca y su ancestro.

Es junto a lagunas y ríos donde se posan los poblamientos del Hombre de Aguazuque y que hereda el Hombre Muísca. Las famosas doce casitas que mandó construir Jiménez de Quesada en Teusaquillo no son la simiente de una ciudad; es la construcción de un fuerte militar; son las "casas fiscales" de su soldadesca. La verdadera Ciudad ya estaba fundada y consolidada hace muchos siglos, y hasta milenios. O sinó, porqué ellos llamaron a este lugar inicialmente, el Valle de los Alcázares? Esos "alcázares" fueron construidos gracias al maíz.

A partir del año 2750 antes del presente se empieza a notar en los estudios de palinología el polen de maíz en la Sabana de Bogotá. El cultivo de maíz supone que ahora esa comunidad es íntegramente sedentaria y por tanto las estructuras de autoridad se empiezan a conformar entre los habitantes, que no solo se organizan en torno de sus familias y clanes, sino en tribus y grupos de tribus que se estaban conformando en confederación; que reparten y atienden la diversificación y planificación del trabajo.

Las viviendas se construían con pilotes clavados a la tierra. En dichos pilotes, cuando se clavaban para construir templos, se metían niños en los huecos de cimentación cuyos cráneos eran aplastados. A modo de paredes usaban cañas de chusque y hojas de palmas tejidas. El techo era una prolongación de las paredes. La cocina y la zona social se construían afuera de la vivienda, la que solo se usaba como dormitorio único para toda la familia. En muchos casos, las varias familias que conformaban el clan, construían un vallado que protegía todas las viviendas.

En muy pocos casos se permitía unir varios vallados o "alcázares" para evitar el impacto ambiental de lo que nosotros conocemos como cascos urbanos.
Por las tradiciones orales y de los cronistas se sabe que las localidades de Chía, Tusso, y Cubzio (El Charquito) eran poblamientos sabaneros dedicados a la formación y atención de los ritos religiosos de Adoración de Bochica. Que Lache, Facatativá y Ubaque eran sitios donde se hacía lo mismo para el rito de Adoración de Huitaca.

Se sabe también que Funza cumplía las funciones de capital administrativa y sede principal del Zipa. Que Engativá y Serrezuela (Madrid) estaban encargadas de los abastecimientos de la Capital Funza. Que Bosa, Cajicá y Bojacá eran las encargadas de las provisiones agrícolas. Y que sitios como Sibaté, Zipacón, Subachoque, eran encargados de la vigilancia sobre la frontera con los Panche.

En cada uno de estos lugares había un jefe natural que dirigía las actividades prácticas del grupo y un jefe hereditario que por vía del clan materno representaba la autoridad ancestral. En La dirección político administrativa eran los sacerdotes adoradores de Bochica de Chía los que formaban en las cucas o seminarios durante 24 años al Zipa que debía heredar. A modo de Papa, el Zipa era el director espiritual de los distintos ritos que componían la religión Chibcha, que principalmente estaban conformados por los ritos de construcción, encabezados por el rito de adoración de Bochica, y los ritos de destrucción que estaban encabezados por el rito de adoración de Huitaca.
A su vez también, el Zipa era el director militar de los ejércitos, a cuyos soldados se denominaba Güechas y que como dijimos se ubicaban principalmente en los lugares limítrofes con el pueblo Panche y el pueblo Muzo; inicialmente para atacarles y antes de la llegada del español para defenderse.

El Zipa era también el depositario de los tributos que cada tribu pagaba, consistentes en trabajo, tórtolas y vestidos. Cada familia pagaba el tributo a su jefe de clan, que tributaba al cacique, el que a su vez lo hacía al Zipa.
Los límites del territorio Muísca estaban ubicados ocupando la totalidad del Altiplano Central Colombiano, en la parte norte compartidos con los Guane, en territorio de Santander. El límite sur era desde Tibacuy por las subcordilleras de Subia y Cruz Verde. El límite norte llegaba hasta la Sierra Nevada del Cocuy. La parte norte del territorio Muísca, en Boyacá y norte de Cundinamarca, estaba organizada en otra confederación de tribus que se gobernaba desde Tunja, y que disputaba la supremacía con Funza.

Por los hallazgos arqueológicos realizados en las riveras del río Magdalena en los últimos años, se sabe que hacia el siglo VII antes de Cristo llegó al lugar un pueblo que empezó a desplazar a sus antiguos habitantes. Este pueblo recién llegado es el conjunto de tribus Caribe, que como los Panche, desalojaron de esos territorios a los Muísca, enviándoles a habitar a los pisos térmicos fríos de la cordillera Oriental. Lo mismo sucedió con los Guane en Santander.

Para la época de la invasión española los Sutagao, Caribes del pueblo Pijao, disputaban el sur sabanero a los Muísca, que con el tiempo perdían cada vez más territorio, pues en el occidente los Panche ya habían logrado en varias oportunidades penetrar a la Sabana. La llegada de los españoles evita la invasión caribe del territorio sabanero, ya que la estructura guerrera de los Muísca estaba muy debilitada por los Panche y Sutagao.

El idioma Muísca era una lengua monosilábica. Cada monosílabo indicaba una palabra. La palabra era la construcción de una frase. En este idioma no existían algunas consonantes como la r y la d. Gracias al trabajo con los curas doctrineros indígenas realizado por el presbítero Gonzalo García Zorro se lograron conservar varios diccionarios de lengua Muísca del único original que elaboró el presbítero Bermúdez.

Para contar, lo hacían de veinte en veinte. Al número uno le llamaban ata, al dos boza, al tres güeta...Usaban cordones para llevar las cuentas, donde con nudos iban estableciendo las cantidades.

Los cultivos se realizaban sembrando varios tipos de planta para evitar el impacto de las plagas. A estas no se les atacaba y se consideraban otro comensal que se debían tener en cuenta para establecer los cálculos de cantidades de siembras. Los surcos se diseñaban transversos a la pendiente del terreno.

Muy pocos animales se domesticaron: principalmente el curí. A la llegada de los españoles a los venados estaba prohibido cazarles; había veda temporal. La ganadería no existía porque la agricultura estaba diseñada para que los animales también consumieran los cultivos, con lo que se podía contar con ellos en cualquier momento, pues se mantenían cebados. La agricultura que guardaba el equilibrio natural creaba un ecosistema que evitaba el tener que implementar un desarrollo ganadero.

Los caminos eran construidos para peatones, pues nuestros antepasados no usaron la rueda ni emplearon bestias de carga. El principal camino era el que comunicaba al salto del Tequendama con el sur de Santander y que en la Sabana recorría pegado al piedemonte de la subcordillera de Cruz Verde. Otro bastante importante era el que comunicaba a Funza con Bosa y Suba. Otros caminos importantes eran los que comunicaban a Funza con Lache y el que conducía por Bojacá hacia el punto de Doima, donde había mercado con los Panche. Hacia el norte se presentaba otro camino que pasaba por Zipaquirá y que conducía a la zona esmeraldífera.

El intercambio comercial se daba principalmente con los Panche y los Muzo para obtener oro y esmeraldas a cambio de sal y tejidos. En estos lugares se daba inmunidad al mercader para permitir su actividad. Como no existía una moneda común, se acostumbraba el trueque.

Los adoratorios eran de dos tipos, de acuerdo con la estructura de las
religiones indígenas de América que distribuían los ritos en ritos de construcción y ritos de destrucción. El principal rito de construcción era el rito de adoración de Bochica, que se realizaba en el Salto del Tequendama y que se administraba y protegía desde Tusso y Cubzio.
El principal rito de destrucción era el de adoración de Huitaca en Lache y la Piedra de los Sacrificios sobre la cordillera de Subia en Sibaté, que se administraba desde Lache y Facatativá. Este último rito de adoración suponía sacrificios humanos, para lo cual se secuestraba niños impúberes de los Panche, lo que afectó gravemente la relación de los Muísca con este pueblo.
Las enfermedades más importantes eran las que reseñamos entre los pobladores de Tequendama y Aguazuque. Antes de la invasión española no existían en América las enfermedades virales, por lo que esta población no había desarrollado defensas contra estas, lo que tuvo consecuencias catastróficas para los indígenas. La principal causa de muerte de los indígenas en la colonia fueron las enfermedades virales: viruela, sarampión, tuberculosis, tos ferina, etc.
La medicina indígena era fundamentalmente homeopática y mágica. Su farmacéutica es más extensa que la occidental y hasta usa partes animales para producir efectos terapéuticos. Los curanderos eran un gremio al que se accedía después de largos periodos de aprendizaje. El enfermo era tratado inicialmente con remedios caseros, que si no surtían efecto al enfermo se enviaba al curandero local, quien decidía si se daba el tratamiento allí o se enviaba a los adoratorios de Bochica, donde se encontraban los mejores curanderos. En la hacienda Canoas, cerca de las ruinas de Tusso, se haya el mayor cementerio muísca, producto de los casos de pacientes a los cuales no se les pudo encontrar cura.
En los adoratorios de Huitaca no se trataban enfermedades. En este rito se trataba los problemas de la fecundidad y la relación con el mundo de los muertos o la relación ancestral.
Tanto en la medicina como en la religión el arraigo de métodos mágicos era muy profundo. La interpretación de los sueños o la lectura del porvenir tenían tanta importancia como en Egipto, Grecia o el pueblo Paez. El uso de potentes sustancias psicoactivas en los ritos religiosos era fundamental para adquirir la actitud trascendental requerida para ubicarse en los planos abstractos de su espiritualidad.

La vida familiar se caracterizaba por una rígida relación de pareja, consecuencia de la endemia sifilítica. La mujer y el varón salían juntos de juerga, y eran bastante cuidadosos de la fidelidad conyugal. La infidelidad conyugal le costaba la vida a la pareja, pues al ofendido le obligaban a suicidarse para demostrar el dolor causado por la ofensa, y al ofensor le ataban al cadáver del suicida hasta que la descomposición del cuerpo también le destruyese.
El mal genio era repudiado mediante burlas, para evitar las consecuencias de las enfermedades mentales producto de la sífilis. A los hijos se castigaba con mucha prudencia, evitando el maltrato exagerado. Los hijos y la mujer acompañaban al padre en las labores agrícolas. La armonía familiar era tan proverbial que para los españoles la familia indígena era ejemplar.
El uso de sustancias psicoactivas en la actividad laboral era generalizado: Chicha y cacao sabanero eran de consumo cotidiano desde edades muy tempranas. El objetivo de su consumo buscaba mantener y agudizar su actitud observante sobre la naturaleza y su propia existencia...El Muísca era trascendental...Aunque el español creyó que ese temperamento era nostalgia.
La orfebrería tuvo un desarrollo impresionante a pesar de no existir minas de oro en el territorio y la materia prima ser producto del intercambio comercial con el pueblo Panche. Las muestras de este arte en el pueblo Muísca que existen en el Museo del Oro deben ser elocuentes por sí mismas.
La cerámica en la Sabana de Bogotá pasó por varios periodos. La más antigua es una cerámica porosa con arcillas blanquecinas que en un comienzo carece de ornamentos pero que posteriormente se le realiza incisiones para decorarla. Después se usan arcillas rojas a las cuales inicialmente se aplican ornamentos incisos y que después se pinta. Esta cerámica es la más reciente, y en ella se presentan formas y decorados antropo y zoomorfos.
El vestido se confeccionaba con algodón, que se obtenía como producto de
intercambio con los Sutagao. Se usaban también fibras como el fique y el cáñamo. Estos textiles eran decorados con sellos de tinturas naturales como el achiote; o urdidos los tejidos con hilos tinturados de diferentes colores.
Las mujeres vestían faldas a las que llamaban chircate; y los hombres usaban un enterizo que servía de ruana cerrada hasta las rodillas.

Para el Hombre Muísca el juez lo constituía la comunidad. El código de leyes no existía y eran los preceptos ancestrales los que orientaban a la comunidad: La experiencia natural y social de su pueblo en el pasado regía el criterio para juzgar los actos. Por eso, la memoria se conservaba como el más preciado tesoro de la comunidad, y se entregaba a las nuevas generaciones por parte de los ancianos.

Estos enseñaban a los niños mediante leyendas que recogían los preceptos básicos de la convivencia natural y social.

Las relaciones de los Muísca con los pueblos vecinos solo eran buenas con los Guane, que hacían parte de la familia lingüística Chibcha; pero las relaciones con las tribus de la familia lingüística Caribe se limitaban a los intercambios mercantiles.

La situación con los Sutagao ya era inmanejable para cuando se produce la invasión española. Inicialmente los Sutagao invaden el territorio de Fusagasugá hacia el siglo XII, hasta ocupar el alto de San Miguel, pero hacia el siglo XV los Muísca ya habían logrado controlarles mediante la dirección del Zipa Saguanmachica (el único Zipa que no procedía del clan de Chía, sino parece, procedente del clan de Usme). En el siglo XVI el apoyo brindado por los Pijao a los Sutagao estaba rindiendo frutos, cuando la invasión española determina una nueva correlación de fuerzas que termina por someter a los Sutagao, pero no ya bajo dominio de los Muísca, sino bajo el de los españoles.

Los Panche invadieron el valle del Magdalena en el siglo VII antes de nuestra era e invadieron el territorio Muísca hacia el siglo XII, hasta ocupar la parte baja del salto del Tequendama.

Es muy probable que la costumbre del rito de adoración de Huitaca de secuestrar y sacrificar niños impúberes hubiese provocado la ira del pueblo Panche, que se caracterizaba por ser un excelente vecino con los pueblos limítrofes restantes.

A la vida independiente del pueblo Muísca le quedaba muy poco tiempo. A la pésima relación con los pueblos Caribe vecinos, se le debía aunar que la estructura de autoridad ancestral estaba sumida en profunda crisis: al clan de Chía se le veía como a un inoperante generador de dirigentes...el sistema tributario agobiaba al pueblo bajo y sobre todo la estructura religiosa empezaba a chocar en los dos ritos que la componían. Los ataques de los adoradores de Bochica a los adoradores de Huitaca ya prácticamente habían dividido a la población en bandos irreconciliables.

Todo estaba bien dispuesto para que el español invadiese sin dificultad.

Parte 3
Historia
Capítulo XX
La Invasión Española de Bogotá y la Sabana
Al trivial hecho militar de la invasión de un pueblo contra otro, en América se le denominó "Conquista". Estudios soviéticos calculan en 14 mil las guerras ocurridas en la historia de la humanidad: la gran mayoría fueron fenómenos militares invasivos o conflictos civiles en lucha por el poder.
Pero nuestro distorsionado discurso de interpretación de los hechos ocurridos en nuestro continente señala que la llegada del pueblo español a nuestro territorio era una "conquista", como si de amor se hablase.
En la contraparte del debate sobre nuestra historia, los lascasianos (por el padre Las Casas) se plantean el problema de la llegada de los españoles en el siglo XVI como una masacre... Las guerras de aquel siglo eran así: en el parque central de cualquier pueblo invadido se colgaban de los árboles a los que habían presentado batalla, para que los demás escarmentaran; a todas las mujeres se violaba; a todos los ricos se expropiaba; a toda la población se sometía hasta el hambre y la esclavitud...Por eso la derrota era tan temida, porque en las guerras del siglo XVI la desgracia y la deshonra no tenían límite.
En América, el indígena fue derrotado...Con todas las consecuencias de una guerra propia del siglo XVI. Los soldados españoles (guzmanes del Rey) que llegaron a invadir, eran expertos soldados de muchas guerras en Europa que asumieron las consecuencias de su victoria...Eso fue lo que pasó.

Tres Invasores y sus Huestes
La invasión del continente americano por parte de los españoles fue una empresa regional organizada en una impresionante cantidad de detalles. Las expediciones se conformaban como empresas estructuradas jerárquica y económicamente. Para participar en ellas se calificaba precedentemente a los candidatos (en ello divergimos con la opinión de García Márquez y los lascasianos que opinan que los invasores españoles eran guerreros improvisados sacados de los muladares y cárceles de España).
El aspirante expedicionario debía demostrar un peritazgo militar; una procedencia familiar de origen español, prueba de lo cual era el matrimonio católico de sus padres y abuelos; predisposición a la disciplina, prueba de lo cual era la ausencia de antecedentes delictivos (excepción hecha de las tropelías cometidas en los saqueos).
Una vez aceptado, el expedicionario comenzaba a percibir salario a partir del momento en el cual empezaba a acatar órdenes. Y si la empresa tenía éxito, todos los expedicionarios tenían derechos al reparto de lo por ellos conseguido, en proporción a lo aportado y a los servicios prestados.
La jerarquía se establecía desde el financiador de la empresa hacia los subalternos de acuerdo a las herramientas que aportaran a la empresa. Así, si el expedicionario aportaba su caballo, tenía un mejor tratamiento que aquel que solo aportaba una lanza. Algunos aportaban hasta varios caballos o un bergantín, que si a ello sumaban la experiencia en otras expediciones guerreras, daba a estos personajes el derecho a participar con cargo de oficial.
A la empresa expedicionaria se le asignaba un territorio, sin poder extenderse por fuera de dichos límites.
Tres fueron los expedicionarios que invadieron los territorios del Altiplano Central Colombiano: Gonzalo Jiménez de Quesada, Nicolás de Federmán y Sebastián de Belalcázar.
Gonzalo Jiménez de Quesada tenía por profesión la de abogado, lo que le constituyó en el más letrado de los comandantes expedicionarios de América. La empresa expedicionaria que le permitió su acceso al continente fue formada inicialmente por Pedro Fernández de Lugo y Alonso Luis de Lugo, nobles españoles gobernantes de las islas Canarias que le contratan como escribiente de un ejército de 1.400 hombres en el año de 1536 para explorar y someter los territorios al sur de Santa Marta desde la península de la Guajira hasta el cauce del río Magdalena.
Nicolás de Federmán era un soldado alemán al servicio de Tomás Alfínger, concesionario de los banqueros Wesler a quienes el Rey español les concede derechos de expedición en territorio de Venezuela a cambio de la condonación de deudas anteriores.
Sebastián de Belalcázar era soldado de Juan de Ampudia al servicio de Francisco Pizarro, que les envía a explorar los territorios al norte de Quito.
Por un hecho fortuito, al mismo tiempo se dan estas tres expediciones sobre el territorio colombiano y todas tres arribaron al territorio sabanero en el primer semestre de 1538.
Los De Lugo abandonan a sus hombres en las playas de Santa Marta. Jiménez de Quesada toma entonces la decisión desesperada de dirigir a sus 804 hombres río Magdalena arriba para conseguir el objetivo para el cual habían venido a América. Después de un periplo de ocho meses aguas arriba del río Magdalena, Gonzalo Jiménez de Quesada, que ya había perdido algo más de 700 hombres en la voraz manigua, llega primero a la Sabana de Bogotá con solo 63 soldados y oficiales. Días después, Nicolás de Federmán hace su llegada a Pasca y luego aparece en Bosa Sebastián de Belalcázar.
Jiménez de Quesada ingresa por Bituima a la Sabana, se dirige posteriormente a Suba, donde se le remite a la capital muísca, pasa por Engativá y finalmente llega a Funza, donde el Zipa le expresa que la capital del reino se encuentra en Hunza, hasta donde llega después de derrotar a los muísca en Tundama, para certificar que el zipa le ha engañado. Asesina al Zaque, envía a su hermano Hernán Pérez de Quesada a Sogamoso donde asesinan a los sacerdotes del templo del Sol y queman dicho templo.
Jiménez de Quesada retorna a Funza, donde ya no encuentra al Zipa, que se ha escondido en Facatativá. Las pesquisas para encontrarle son dirigidas desde Bosa, donde pernocta hasta la elección del sitio de Tibsaquillo como sede de su comando.
Los tres jefes se reúnen para concertar la protección de sus tropas y posponen la definición del reconocimiento de sus derechos ante el Monarca Español en viaje que posteriormente realizarían, una vez consolidados en el territorio.
En las tareas exploratorias se realizan viajes al sur, hasta Neiva y por el occidente hasta Doima, donde los españoles ayudados por los muísca atacan y someten a los Sutagao y a los Panche. En 1540 la victoria militar es contundente y los probables contendientes ya están liquidados por aquellos menos de 200 hombres. Solo, el pueblo indígena se plega a los caprichos del invasor.
Capítulo XXI
Repartimiento del Territorio Sabanero
La propiedad sobre la tierra en las comunidades indígenas tenía una naturaleza colectiva. Es que para el indígena americano él no era propietario de la tierra, sino que él era parte de la tierra: propiedad de ella. El hombre, por tanto era un servidor de la naturaleza y no su usufructuario.
Para ellos, la tierra era la madre - y por tanto - la razón de ser de sus existencias.

Con la llegada del europeo, esta sana concepción filosófica tiende culturalmente a desaparecer, y el primer atentado contra ella fue la propiedad sobre la tierra, que a partir de ese momento pasa a manos del monarca español, para ser distribuida entre los que demuestran derechos de conquista.
Para lograr que el monarca español hiciese un reparto de tierras que se correspondiese con lo aportado por cada uno de los expedicionarios, Gonzalo Jiménez de Quesada envía a España un listado de merecimientos de cada uno de sus hombres en el cual de primero a último señala por orden lo aportado por cada uno de ellos a la labor militar realizada.
La lista la encabeza su hermano Hernán Pérez de Quesada, seguido por Juan de Céspedes, Antón de Olaya y Gonzalo García Zorro.
De sus hombres solo faltaron tres en el reparto: Juan Gordo, a quien mató por insubordinación, al capitán del bergantín a quien desconoció su aporte y un soldado que desapareció sin dejar huella...Todo el resto recibió grandes porciones de terreno que fueron entregadas como mercedes del Rey. Las joyas de oro y esmeralda fueron repartidas con celoso tino de acuerdo con los aportes por cada uno realizados.
El listado de los 168 hombres que conformaron los ejércitos de Don Gonzalo, Don Nicolás y Don Sebastián, son el orígen de las familias más ricas e influyentes de la historia mestiza de Colombia, es decir de su historia colonial y republicana de ya casi cinco siglos...Todavía hoy, estas mismas familias dominan con sus descendientes el panorama político y económico de nuestra nación. Ellas son las gestoras de la voluntad colectiva de dominio sobre el territorio que se impone como un concepto ético mayoritario que define en la forma y en el contenido el proyecto de las instituciones que denominamos "Nación Colombiana": su Estado y el transcurso de la cotidianidad de su ciudadanía.

Si bien el Rey español entrega inicialmente la tierra para sus súbditos españoles en la forma de "mercedes" (que no constituían propiedad, sino derecho de usufructo por una o varias generaciones) paulatinamente la población colona va consolidando la propiedad sobre la tierra y la estructura productiva de ella en un proceso que pasa de las mercedes de tierra a los hatos y de estos a las haciendas que se configuran ya como la propiedad sobre la tierra que hoy día conocemos, donde el propietario se acredita como tal mediante título y reconocimiento notarial.
En la merced solo se produce para el autoabastecimiento de los mercedarios y su peonada. En el hato se produce para el autoabastecimiento y se consigue en algo producir para el mercado. En la hacienda ya se produce masivamente para el mercado, donde lo producido para el autoabastecimiento es una porción muy escasa del total producido, con lo cual surgen unos capitales diferentes a los producidos por el concepto del funcionamiento de las encomiendas, que veremos más adelante.
Las haciendas sabaneras solo surgen en nuestra historia agraria a partir del siglo XVIII, pues antes de esta fecha solo existían hatos y antes de ellos mercedes de tierra.
Capítulo XXII
Instituciones Socioeconómicas de la Colonia en la Sabana
La Corona Española, a diferencia de las demás monarquías europeas tenía un proyecto de consolidación socioeconómica del territorio por ella invadido. Así, buscó que la administración de las colonias americanas produjeran a más del oro necesario para la continuación de la invasión militar americana y la financiación de las guerras por el dominio de Europa, que se gestara en sus colonias, decíamos, una institucionalidad económica y social que garantizara la supervivencia y el desarrollo del imperio colonial español.
A los conquistadores no se entrega el territorio sabanero como propiedad, sino como merced que hace el Rey a un súbdito ejemplar en su valentía. El evitar que se instaurara el régimen de propiedad privada buscaba evitar la consolidación de una nobleza, que ya en el territorio europeo ocasionaba problemas a la autoridad del Rey.
Sin embargo, ello tendría profundas consecuencias en el ordenamiento social de la colonia, porque los conquistadores y sus familias defenderían sus derechos de conquista hasta ya pasados cuatro siglos...Esta es la causa de la aparición del pensamiento oligárquico en Colombia.
Tres fueron las instituciones socioeconómicas que paulatinamente impuso la Corona Española en nuestro territorio: la encomienda, la mita y el resguardo.
¿Cómo funcionaron estas instituciones socioeconómicas en nuestro territorio?

La Encomienda en la Sabana de Bogotá
Se entiende por encomienda el encargo que se daba por parte del Rey a un español o criollo para la protección, educación y promoción de un grupo de indígenas de un lugar.
Para lograr este cometido se entregaba al encomendero un globo de terreno, una autoridad para dirigir a los indígenas y el derecho a cobrar unos impuestos a los que se denominaba "demoras", que tenían por objeto financiar la actividad a que estaba comprometido el encomendero con los indígenas encomendados.

El compromiso educativo del encomendero se limitaba a dar formación religiosa en la fe católica, respeto a la autoridad del Rey y por tanto a la autoridad colonial que le representaba y educación en la vida laboral.
Para ello, el encomendero contrataba los servicios de un cura doctrinero que desempeñaba los dos primeros oficios mediante la enseñanza del catecismo; para desempeñar el tercer oficio -el de la educación en la vida laboral- se usaban los servicios de la mano de obra indígena encomendada en los trabajos de producción agropecuaria en la encomienda.
Lo que se intentó como un sano esfuerzo por lograr la inserción socioeconómica de las comunidades indígenas, se convirtió en un excelente negocio por parte de los encomenderos; es decir, por parte de los conquistadores y su descendencia. Así, la naciente oligarquía apelaba a cualquier artilugio para lograr que se les diera indios en encomienda.
Las encomiendas de la sabana de Bogotá fueron muchas, y posteriormente se convirtieron en las más importantes haciendas del lugar: la encomienda de Soacha en Terreros, la encomienda de Bogotá en el Novillero, la encomienda de Sutagaos en Tequendama, la encomienda de Juan de Sapiaín en Techo...
A quienes no se había concedido encomienda sino merced, se daba indios en encomienda para que tuviesen mano de obra, la cual era escasa y muy costosa.

Aunque al indio encomendado se debía pagar salario, este era pagado más barato, por cuanto el indio estaba obligado a trabajar para su encomendero...De todos modos, en aquella época un jornalero ganaba muchísimo más de lo que hoy en día se paga a un funcionario profesional.
El Resguardo en la Sabana de Bogotá
La fuerte disminución de la población indígena obligó en 1590 a la Corona Española a dictar medidas de protección que fundamentalmente consistieron en crear los resguardos, nombrar protectores de indios y controlar los abusos por parte de los encomenderos mediante visitas de oidores de la Real Audiencia.

Los resguardos creados se escogieron en las peores tierras de la Sabana, en la desembocaduras de los ríos de Cruz Verde sobre el río Bogotá; lugares anegadizos, sumamente malsanos en aquellos tiempos:
Así surgieron los resguardos de Soacha, en la desembocadura de ese río sobre el Bogotá, donde hoy funciona la fábrica de 3M; el resguardo de indios de Bosa, en la desembocadura del Tunjuelito sobre el Bogotá, donde hoy queda el barrio la Libertad; el resguardo de indios de Fontibón en la desembocadura del Fucha y el resguardo de indios de Suba, en la desembocadura del Juan Amarillo, en lo que desde aquellos remotos tiempos se denomina Tibabuyes o Tibaguya, como le llamaban los muísca.
Para ganar los medios de subsistencia, los indios resguardados debían salir a trabajar a las haciendas vecinas, por cuanto las tierras de resguardo eran en esos tiempos improductivas.
La Causa de la improductividad de las tierras de resguardo concedidas a los indios se debía a que en esas desembocaduras las crecientes del Bogotá (que en aquellos tiempos contaba con una cauda de 87 metros de ancho)impedían la salida de los ríos, anegando periódicamente las riveras, convirtiéndolas en lagunas y humedales. Cuando la deforestación afectó las caudas de los ríos (hacia 1850) estos terrenos de resguardos se convirtieron en las mejores tierras de la Sabana y el naciente Estado republicano las enajenó a los indios en la llamada mensura de resguardos...!Al pueblo, nunca le toca!
De todos modos, en estos resguardos el indio conservó importantes costumbres como la religión del rito de adoración de Huitaca y Bochica, la pesca y la cacería.
El Servicio de Mita en la Sabana de Bogotá
Para los trabajos de obras públicas y minería, la corona española creó el servicio de mita, que consistía en la obligación de prestación de servicios indígenas durante dos años.

En el caso de los indígenas muíscas de la Sabana de Bogotá, el servicio de mita urbana se prestaba en la construcción de calles y puentes en el casco urbano de la vieja Santa fé.

Para el servicio de mita minera, los indios se enviaban desde los resguardos y encomiendas de la Sabana al Real de Minas de Bocaneme en Mariquita, Tolima; 17 minas de oro y plata al servicio del Rey en el valle del Magdalena.
Esta prestación de servicios era remunerada a razón de 12 patacones por año. Un salario muy bien pago.

El problema de la mita se daba porque el indígena escogido era un varón adulto que se reclutaba despojándole del hogar, con lo que se afectaba la reproducción de la familia indígena. La mina era muy insegura, por lo que la accidentalidad era muy alta. Los trabajadores más experimentados eran conservados por el administrador de la mina sobre créditos que se hacían para endeudarle indefinidamente.

Como los muísca disminuyeron en su número tan considerablemente, el colonizador trajo de otros lugares de Colombia a indígenas de otras tribus para reponer la mano de obra. En especial hoy conocemos que Juan de Céspedes, encomendero de Ubaque trajo para su servicio en la merced del Vínculo en Soacha a muchos indios Quindos, o Quimbayas que posteriormente se creyó eran muíscas. Así pues, nos aparece un nuevo mestizaje: el mestizaje interindígena, porque estos quindos de Soacha se mezclaron con indias chibchas que habían perdido sus esposos en Mariquita, los que a su vez se habían mezclado con indias Panche que habían perdido sus esposos en las minas de Tocaima.

Para el año de 1800 la mayoría de la población indígena había desaparecido por tres causas: Enfermedades virales, mestizaje y maltrato físico en la actividad laboral.

Capítulo XXIII
Desarrollo Urbano de la Bogotá Colonial

Ya habíamos mencionado que lo llamado por Gonzalo Jiménez de Quesada como el Valle de los Alcázares no era otra cosa que el concepto urbanístico que había desarrollado el hombre muísca durante una experiencia de 58 siglos de habitar en la Sabana de Bogotá hasta haber encontrado una forma de poblamiento sustentable.

Cuando llega el español, se ubica finalmente en Tibsaquillo donde ordena la construcción de 12 pequeños ranchos. Algunos señalan que esos ranchos estaban ubicados donde hoy se encuentra la plaza del Chorro de Quevedo y el Palomar del Príncipe, pero algunos otros señalan que este lugar de la fundación inicial del invasor europeo se ubicó unas 7 cuadras al sur de la actual plaza de Bolívar.

Como fuere, la primera parte de la ciudad que desarrolla el colonizador español es la que hoy día corresponde al marco de la plaza de Bolívar y su entorno adyacente, pues estaba obligado a hacerlo por una reglamentación que una real cédula ordenaba para la fundación de ciudades en los territorios de colonias. Estos predios se desarrollaron muy rápidamente, pues hacia 1548 ya el encomendero de Soacha Don Pedro de Colmenares va a la corte y recibe el escudo de armas de la ciudad.

Con este embrión de barrio de la Candelaria se completaban ya dos o tres barrios, pues es dable que estuviesen constituidos el Palomar del Príncipe y el barrio Santa Bárbara. El desarrollo posterior funda el barrio Egipto con población nueva de indígenas y mestizos y los barrios San Victorino y Santa Inés con población de comerciantes que se ubican en torno del mercado que surge adyacente al matadero municipal que se ubicaba donde hoy queda el parque de Los Mártires, en aquella época conocido como la Huerta de Jaime.

El agua de acueducto de estos primeros barrios se tomaba de los ríos circundantes, como el San Agustín y el San Francisco. Posteriormente se ordena la construcción de pilas entre las cuales la que más se conservó es la del Chorro de Quevedo.

En los dos primeros siglos de la colonia, la madera y los productos de cantera para la construcción de Santa Fe se sacaba del Lache del Rey, el que una vez agotado se sustituye por las maderas del cerro Mirador y después por las de Sibaté y las canteras en San Cristóbal.

A fines del siglo XVI se inicia la construcción del Camellón de la Sabana o Avenida de la Encomendera o también conocida por el nombre de la avenida de la Alameda Vieja. Esta primera gran vía se desarrolló por iniciativa del Oidor Francisco de Anuncibay para resolver el problema de comunicación terrestre con el camino de Honda. Dicen que este camino lo ordenó construir Anuncibay porque enamorado de la rica hija del Capitán Antón de Olaya que vivía en el Novillero, no podía visitarla en los inviernos que anegaban el camino a la casa de su enamorada.

Al norte de la huerta de Jaime como siguiendo la hoy avenida Caracas (que era el camino que conducía a la recoleta de San Diego, se empieza a construir a fines del siglo XVII un conjunto de casas de familias muy pudientes, por lo que al sector se llamaba las Quintas y a la vía que conducía hacia la recoleta de San Diego se da en llamar la Alameda Nueva (lo que hoy llamamos la Carrera 13).

Mientras tanto, en torno del camino real (que hoy es la carrera séptima) se producía el desarrollo de barrios tan importantes como las Nieves, aprovechando el flujo intenso que suponía el camino que conducía a Tunja y que permitía el montaje de almacenes que principalmente lo eran de ropa, pues los comestibles se vendían principalmente en San Victorino.

Siguiendo al sur como prolongación del camino real, por entre el barrio Santa Bárbara se desarrolla un camino que conducía a Fucha, pasando antes por el torrentoso río San Juan, que posteriormente dio en llamarse la quebrada de los molinos y que hoy conocen los habitantes de Puente Aranda como Caño Seco.
En torno de este río de San Juan se construyeron los molinos de trigo que aprovechaban su torrente para mover las piedras que convertían en harina los granos del precioso trigo fruto de las haciendas sabaneras.

Uno de estos molinos fue el de Hortúa que dio nombre al sector hospitalario que hoy día existe. Esos molinos junto al río San Juan son la incipiente semilla de la primera zona industrial de Bogotá donde se destacaron en el siglo XVIII las fábricas de loza y pólvora y que dieron origen a los barrios San Cristóbal y San Blas.

A este camino que conducía a Fucha y que subía por las cruces a encontrar el río San Juan se llamó el camino de agua nueva, pues de allí empezó a sacarse el agua cuando ya la ciudad no era abastecida por los chorros y pilas que servían de acueducto desde la fundación.

Las calles empinadas de la ciudad estaban constituidas por empedrados que montaban los indios mitayos generalmente traídos de Soacha y Bosa. Estas calles carecían de alcantarillados, y conducían las aguas lluvias y negras por una pequeña zanja ubicada en la mitad de la calle. Las calles de los barrios del plan carecían de empedrados que se convertían en lodazales en los inviernos y levantaban polvaredas muy malsanas en los veranos que daban origen a epidemias de enfermedades respiratorias en los niños.

Como Bogotá no desarrolló un servicio de recolección de basuras hasta finales del siglo XIX, la gente arrojaba los residuos en la mitad de la calle y esperaba a que los aguaceros la barriesen hasta desembocar en el río San Francisco, que era la cloaca de la ciudad. Las casas tampoco tenían servicios sanitarios, por lo que las personas usaban unas ruanas largas que cubrían sus cuerpos cuando iban a hacer sus necesidades biológicas en la mitad de la calle. Entre las clases pudientes se usaba a veces las vasinillas y solo en muy contadas casas se tenía agua domiciliaria para poder construir retretes.

Los servicios médicos eran generalmente prestados por una medicina tradicional que conocían las indias y enseñaban a las amas de casa, a más de las fórmulas que tenían sabidas los españoles. Solo en casos de enfermedad muy grave los enfermos eran conducidos al hospital de San Pedro, en la parte trasera de la catedral y que era atendido por la comunidad de los hermanos hospitalarios. De todos modos, los médicos alópatas eran considerados con mucha razón como matasanos: la mortalidad en esta institución hospitalaria era asombrosa por lo inefectiva.

En los primeros siglos de la colonia, cuando moría una persona, si era pudiente, su familia concertaba con los párrocos su enterramiento en el piso de los templos. Si la persona carecía de recursos se enviaba al cementerio, que se encontraba en la avenida de la Encomendera frente a lo que hoy es la estación del ferrocarril. Solo hasta la llegada de la república, el mismo General Bolívar ordena que se suspenda el enterramiento en los templos para evitar a los fieles el peligro de infecciones, con lo que se ordena la construcción del cementerio central.

La ciudad de Bogotá -la capital colombiana- es el producto de una exhaustiva planificación, pues el lugar fue escogido después de haber explorado las tres cuartas partes del territorio colombiano.

Se puede alegar que la definición de la localización del territorio para la capital de la colonia pudo ser impuesta por el hecho fortuito del encuentro de los tres expedicionarios, pero cada uno de los otros conquistadores pudo haber tomado partido por otro lugar geográfico que considerara mejor.

¿Cuáles eran las características de este lugar que se tomaron en consideración para definir el lugar de la fundación en la Sabana de Bogotá y en especial en el lugar donde se encuentra?

Se sabe que Jiménez de Quesada quería ubicar la plaza de Bolívar en el Chorro de Quevedo, pero Belalcázar recomendó el sitio actual por considerar que se ajustaba más a las líneas trazadas por la real cédula sobre la fundación de ciudades, pues en el Chorro de Quevedo el agua era escasa o por lo menos no suficiente para una gran ciudad y el sitio era estrecho para el emplazamiento de una gran ciudad (aunque bien ubicado para su defensa militar).

Esto nos lleva a considerar que la planificación del sitio sí había sido planeada ¿Había sido escogida también la Sabana de Bogotá?

Después de llegados a la Sabana de Bogotá, los hombres de Jiménez de Quesada se habían dedicado a explorar extensiones muy grandes como el norte del Altiplano Central Colombiano por el Norte (desechando a Tunja que era más grande como poblamiento) el valle de la virgen y el valle de Neiva, por el Sur (desechando al hoy Girardot, Espinal, Neiva y Garzón); luego habían explorado el valle central del Magdalena al Occidente (desechando a Funza que era la capital muísca, Facatativá, Honda, dorada e Ibagué).

Capítulo XXIV
El Desarrollo Urbano de Bogotá Moderno

Para el año 1800 la Capital del Nuevo Reino de Granada, Santafé de Bogotá, tenía 25 mil habitantes. Desde los inicios de la vida republicana dos fuerzas inciden en la nueva configuración de la ciudad: en primer lugar el desplazamiento residencial de las capas sociales dominantes hacia el norte y en segundo lugar, la inmigración de pobladores de pequeños municipios de todo el país que llegan a configurar poblamientos residenciales y de comercio en el sur y el occidente de la ciudad.

Con el transcurrir de la vida republicana ya pasado 1810, los lugares de habitación en los barrios del Bogotá tradicional se van vaciando en fenómeno ocasionado por la deficiencia de los servicios públicos y el hacinamiento poblacional producido por la paulatina llegada de inmigrantes de otros lugares del país. Inicialmente los comerciantes intentan ubicar sus negocios en la zona de la plaza España y sus alrededores, incluyendo el barrio San Jorge. Otros se desplazan hacia las carreras séptima y sexta hacia el norte como queriendo alcanzar la recoleta de San Diego.

La conversión de los barrios de gentes adineradas (las Nieves y las quintas) en barrios de comercio, provoca que estos pobladores vendan a buenos precios sus predios y se desplacen nuevamente hacia el norte para inaugurar el poblamiento de la localidad de Teusaquillo hacia 1870 y la localidad de Chapinero hacia el comienzo del siglo XX, pues la construcción de la clínica de Marly se produce en 1904. Sin embargo, La Candelaria continúa siendo ocupada por la más alta clase social que requiere cercanía a los centros de poder del Estado, la Iglesia y la Universidad.

La construcción de la cervecería Bavaria en 1889, frente al Panóptico Municipal, termina por obligar a la compañía a desarrollar a comienzos de siglo un programa de vivienda para sus trabajadores que dio en llamarse la Perseverancia.

En 1910 se produce al Occidente de Chapinero un desarrollo urbanístico de comerciantes que se constituye en los barrios 7 de Agosto y 12 de Octubre, a los cuales posteriormente se agrega San Fernando; dando origen a la localidad de Barrios Unidos.

Más al Occidente de Barrios Unidos, Engativá ya era poblamiento humano en tiempos del gobierno de los zipas, a quienes servían con leña y alimentos. En 1932, el primer barrio construido se llamó París Gaitán, apellidos de su urbanizador pirata que vendió los lotes de mil metros cuadrados a cien pesos.
Las Ferias aparece en los finales de la década de los 30, siendo acompañada posteriormente con la aparición de La Estrada a comienzos de los años 40, junto con La Florida, La Floresta, Boyacá, Primavera y la Granja. Así, se conurbó a Engativá en 1950.

Solo hasta 1948, con la destrucción causada por el levantamiento popular del 9 de abril en apoyo a Jorge Eliécer Gaitán, las clases altas de Bogotá deciden cambiar el lugar de sus barrios residenciales, poblando el norte de Chapinero desde la sede antigua de Club Country hacia el norte hasta la hacienda Chicó (calles 72 a 93) con límite norte en el Seminario Mayor Arquidiosesano. Así, la ciudad alcanza el límite del casco urbano de Usaquén, logrando la segunda conurbación e iniciando la metropolización de la ciudad de Bogotá en 1954.

El Poblamiento del Sur y el Occidente de Bogotá

Hacia 1850 la ciudad llegaba por el sur hasta la localidad de San Cristóbal. En 1910 se construye por las fraternidades obreras el barrio San Javier y en el mismo año el gobierno construye el barrio Centenario.

Más al sur, el funcionamiento del viejo matadero de Tunjuelito ocasiona la aparición del sector del barrio San Carlos, poblado por matarifes, teñidores de cuero, carniceros y fabricantes de embutidos. Este poblamiento se va extendiendo hacia el norte, logrando la fundación de los barrios Santa Lucía y las Lomas.

En los años 40 ya han aparecido los barrios Olaya y Restrepo, consolidando la que hoy conocemos como localidad de Antonio Nariño.

El globo rural entre San Javier y las lomas es llenado en la década de los 40 y 50 por el 20 de Julio y el barrio Quiroga, que fue construido por el naciente Instituto de Crédito Territorial, junto a la vieja construcción del colegio de Señoritas; dando origen a la localidad de Rafael Uribe Uribe.

Por el Occidente, el proceso de urbanización se realiza en torno el camino de Honda. En 1913 se construye el nuevo matadero distrital de la carrera 32. Con el auge industrial de los años 20 y 30 se inicia la construcción de la nueva zona industrial que hoy conocemos como de la calle sexta en reemplazo de la vieja zona industrial de San Cristóbal. Esta nueva zona industrial buscaba aprovechar la carrilera del ferrocarril del sur y la línea de electricidad del Charquito que se extendía junto ese ferrocarril.

El poblamiento del barrio Puente Aranda ya existía como corregimiento aún antes del siglo XX, pero no había logrado desarrollarse debido a los humedales que lo circundaban, que eran ocasionados por la inundación provocada por la desembocadura del río San Juan o de los Molinos en el río San Agustín.

Nuevo auge dio al camino de Occidente la construcción del aeropuerto de Techo en 1929 por parte de la empresa Avianca, que compró al Seminario Mayor los predios de esa tradicional hacienda que dió nombre al aeropuerto.

En 1944 se inició la construcción por el arquitecto Agustín Nieto de la avenida-parque Las Américas, para dar una mejor presentación a la entrada a la ciudad. Entonces, los obreros de la zona industrial empiezan a construir los barrios Trinidad y Galán que consolidan la localidad de Puente Aranda, pues rápidamente aparecen los barrios Ponderosa y Montes (junto a la casa de la hacienda del mismo nombre).

Por el mismo año de 1944 Ferrocaja decide la iniciación de la construcción del barrio La Campiña, que da origen al poblamiento de la localidad Kennedy, pues es el primer barrio junto al cual aparecen posteriormente Las Delicias, Muzú y carvajal; hasta que en 1961 se inicia la construcción de las algo más de 10 mil viviendas que se conocieron como proyecto de vivienda Urbanización Techo, al cual sus habitantes en 1963 darían el nombre de Ciudad Kennedy. En 1970 aparece el barrio Clas en la rivera del río Tunjuelito por el camino de Bosa, y con él la tercera conurbación de Bogotá, pues se anexa urbanísticamente al municipio de Bosa.

Por el norte de Fontibón, siguiendo la carrera 100, se prolongan los barrios al norte de Versalles, entre los cuales el San José, la zona industrial de Coca Cola y Puerta de Teja unen a esta localidad en su límite con Engativá a inicios de la década de los setenta. Este caso solo se presenta en dos ocasiones en el desarrollo urbano de Bogotá, pues aquí la conurbación se produjo entre dos municipios conurbados, lo que demuestra el impresionante crecimiento urbano de Engativá.

La conurbación del municipio de Fontibón por el oriente se produjo en un lento proceso urbanístico que se intentó inicialmente por los habitantes de este municipio mediante la construcción de varios barrios junto a la carrilera del ferrocarril. Solo a mediados de la década de los setenta se construye Milenta. A comienzos de los ochenta se construye el terminal de transporte terrestre y a mediados de la misma década se prolonga al occidente la zona industrial del Espectador.

La conurbación de Usme se inicia con la construcción a finales de la década de los ochenta de los barrios Marichuela, Santa Librada, La Aurora y Virrey que terminan el poblamiento urbano hacia el sur del barrio San Carlos, donde la construcción de la penitenciaría de la Picota, el batallón de artillería y las canteras ya se habían dado décadas atrás. Entre estas construcciones aparecen en los años ochenta los barrios Danubio Azul y el sector de Alfonso López como rellenando los últimos resquicios que faltaban para anexar a la cuna del cacique Saguanmachica.

La conurbación de Suba se produjo inicialmente también como producto del crecimiento urbano de Engativá. La construcción a inicios de los años setenta de Alamos Norte, Santa Rosita y Quirigua al lado del viejo camino de Tibaguya, estimula la construcción del sector de los barrios de El Rincón en la trastienda del Club Los Lagartos, que se unen a barrios proletarios tradicionales de Suba, como el Tibabuyes.

Por el oriente, Suba se conurba a mediados de los setenta con Barrios Unidos y Usaquén por el crecimiento urbanístico, sobre la autopista a Suba, que se inicia con la construcción de Puente Largo y Niza.
Capítulo XXV
La Actual extinción de las Especies

El índice actual de extinción es varias veces superior al que le sirve de antecedente, es decir al que prevaleció durante largos periodos geológicos. Los cálculos basados en restos fósiles sugieren que el índice de extinción de mamíferos y aves precedente era de una especie perdida cada 500-1.000 años.

Desde el año 1066, en la elaboración de la Ley de la gente y para la
gente, por parte del Duque de Francia, se menciona la vida silvestre como propiedad de todo el pueblo y no de los dueños o propietarios de las tierras. De manera que cuando se creó la Ley de Conservación de la Vida Silvestre, se declaró a la fauna silvestre de dominio público, formando parte del patrimonio natural del estado y a la flora silvestre, de interés público. Con esto se hace hincapié que la biodiversidad es de todos, por lo que debemos velar por su protección y conservación en forma sostenible para las presentes y futuras generaciones.

Norman Myers, "Fellow" en el Green College de la Universidad de Oxford y Andrew H. Knoll profesor de biología en el Museo Botánico de la Universidad de Harvard afirman, junto a otros muchos biólogos, que continúa sin control la presente crisis de extinción biológica de las especies planetarias y se va a perturbar tanto el proceso evolutivo de las especies del Planeta Tierra, que se verá la proliferación de plagas, un declive en los mamíferos grandes, no seguirán siendo los trópicos los generadores de la evolución de nuevas especies y van a persistir las pérdidas de biodiversidad por millones de años.
La Tierra está al borde de una crisis biótica debido a las actividades humanas realizadas en el esfuerzo civilizado; según afirman muchos biólogos, que durante décadas han sido testigos de la pérdida de un gran número de especies, estas extinciones no solo alterarán la diversidad biológica, sino también los procesos evolutivos a partir de los cuales se genera dicha diversidad.

Las extinciones masivas del pasado de la Tierra, documentadas en el registro geológico, fueron seguidos por largos intervalos de rediversificación y de reorganización ecológica; en el caso de menor distancia entre una y otra extinción, 5 millones de años, constituyeron un intervalo de tiempo de recuperación suficiente, aunque las variaciones de tiempo de una extinción a la otra hallan sido superiores.

Que la evolución no es predecible, lo saben los biólogos; esa inhabilidad para predecir el sendero evolutivo, escasamente nos permite estimar con cierta precisión que ciertos procesos evolutivos se verán afectados por la disminución de la diversidad biológica y pocas bases para predecir cómo se verán los mamíferos en dos millones de años, pero tenemos mejores razones para suponer que habrá muy pocas especies de ellos.

La dimensión evolutiva de la presente crisis biótica ha sido planteada vívidamente por Michael Soulé: "La muerte es una cosa; el fin del nacimiento es una cosa distinta..." La alteración de los procesos evolutivos será también importante por un período de tiempo que es difícil de estimar, pero que será medido en millones de años.

La crisis biótica engendrará varios problemas de primer orden: una gran extinción de especies en el futuro cercano, estimada por algunos entre un tercio y dos tercios de todas las especies que existen ahora, extinción masiva de las poblaciones en un futuro inmediato que será proporcionalmente más grande que la extinción masiva de especies. Invasiones de especies exóticas y otras mezclas de biotas que generarán una progresiva disminución y homogeneización de las biotas, con un potencial efecto de umbral en los ecosistemas, empobrecimiento general de la biota, ocasionando la disminución de la biomasa global hasta llegar a constituirse en la virtual eliminación de sectores completos de varios biomas, especialmente de los bosques tropicales, los arrecifes de coral y los humedales, todos los cuales han servido como centros de diversificación en el pasado.

Otros efectos de primer orden van a engendrar la fragmentación de la distribución espacial de las especies, con la disrupción del flujo genético.
La disminución en los tamaños efectivos de las poblaciones, con el subsiguiente agotamiento de los reservorios o bancos genéticos.
Los intercambios bióticos introducirán especies y hasta biotas a nuevas áreas, perturbando cadenas o redes tróficas, simbiosis y otras asociaciones biológicas. Entonces, surgirá un arranque de especiación selectiva donde es improbable la especiación distribuida uniformemente entre los linajes sobrevivientes donde la concentración en "clados" o tipos ecológicos particulares que tienen ventaja en los ecosistemas dominados por el hombre (como por ejemplo, los roedores). Un agotamiento de los "generadores evolutivos" en los trópicos: De acuerdo a Jablonski, los trópicos han sido "el motor de la biodiversidad" por lo menos por 250 millones de años. Hoy, enfrentamos el prospecto de una disminución o hasta de una eliminación completa de los bosques tropicales, los humedales, los estuarios, los arrecifes de coral y otros biomas, los cuales desaparecerán junto con su excepcional biodiversidad y su complejidad ecológica. Debido a que estos ecosistemas parecen haber sido, al menos en algunas formas, los "generadores" de la evolución, su disminución o decadencia va a tener consecuencias graves para la rediversificación, una vez que la biosfera emerja de la presente crisis ambiental. Un declive en la biodisparidad: La eliminación de las especies no es la única unidad de medida de un evento de extinción. Puede haber también declives en la biodisparidad, es decir, en la variedad morfológica y fisiológica.

El final de la especiación de los vertebrados grandes: nuestras áreas protegidas, aún las más grandes, serán demasiado pequeñas para que la especiación de especies grandes (como por ejemplo los elefantes, los rinocerontes, los primates y los grandes felinos) pueda continuar.¿Lecciones del Pasado? El registro geológico está repleto de eventos de extinción de intensidades desde pequeñas y locales hasta extinciones globales masivas que impactaron el orden biológico de la Tierra.

Una especie en peligro de extinción es aquella que cuenta con tan pocos individuos sobrevivientes que podría desaparecer del todo en la mayoría de los lugares que habita. Esto sucede cuando todos sus miembros mueren sin dejar descendientes. También puede presentarse lo que se conoce como seudoextinción (seudo significa falsa), que ocurre cuando la especie por evolución, da origen a otros linajes genéticamente distintos, más adaptados a nuevas condiciones ambientales.

Por el contrario, una especie amenazada es aquella que aún es abundante en su ambiente natural, pero que si su número disminuye es posible que lleguen a estar en peligro de extinción.

Características de las especies susceptibles de extinción son aquellas que por su bajo nivel de reproducción se impide la recuperación rápida de sus poblaciones; hábitos de alimentación especializados, que si se elimina su única fuente de alimento, la especie desaparece. Los colibríes son un ejemplo de alimentación especializada. Ellos han evolucionado conjuntamente con la planta de donde extraen su alimento.

Especies de gran tamaño que requieren grandes cantidades de alimento y de áreas amplias. Por ejemplo: felinos, elefantes, ballenas, etc.
Hábitat de reproducción o de anidamiento especializado. La lapa verde
requiere especialmente de árboles de almendro para anidar y estos deben tener un diseño especial que identifica el ave, por ejemplo, la existencia de un hueco en su tronco.
Especies endémicas (que sólo habitan en un lugar específico) como lo son la mayoría de las especies florales y faunísticas de la megabiodiversidad de Panamá, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia, donde su origen es tan reciente, que no han tenido oportunidades naturales de extenderse biogeográficamente.
Especies con patrones de migración fijos, como los halcones y águilas
que migran anualmente de Norte a Sur para evitar el frío invierno.
Felinos y plantígrados que salen de las áreas protegidas en busca de alimento, atacando al ganado, cultivos o personas. Comportamiento que los acerca a lugares peligrosos como carreteras o fábricas.


Las consecuencias de la disminución o pérdida de especies sobre la prestación de servicios ambientales son difíciles de evaluar porque la relación entre la diversidad de las especies y la función de un ecosistema no ha sido todavía establecida con claridad. Se sabe que ciertas especies cumplen una función más significativa que otras; a ellas se las ha denominado especies «clave», pues la pérdida de cualquiera de ellas tiene un efecto particularmente perjudicial (Vitousek y Hooper 1993). La reducción del número de especies afecta la prestación de todos los servicios de un ecosistema porque la captación de recursos (de energía, agua y nutrientes) es mayor en los sistemas más diversificados. Algunos ecosistemas, como los de las zonas áridas y árticas, parecen ser particularmente vulnerables a las intervenciones humanas. En estos sistemas, relativamente pocos organismos comparten funciones ecológicas comunes (UNEP 1995). La diversidad de especies puede tener también una función amortiguadora contra los efectos de la actividad humana sobre los ecosistemas (UNEP 1995).

Los últimos tres decenios han sido marcados por el surgimiento de una respuesta concertada a la crisis en materia de diversidad biológica. La sociedad civil, especialmente a través de una red enormemente diversa y cada vez más sofisticada de ONG, ha sido la principal fuerza promotora de esta respuesta. Se ha puesto de manifiesto una tendencia hacia la mayor participación de las partes interesadas en las actividades de conservación, tal como lo ejemplifica el surgimiento de asociaciones entre las ONG, los gobiernos y las empresas privadas.

Se han establecido varios acuerdos internacionales que tratan de manera específica de la conservación de especies amenazadas. Entre los más notables cabe mencionar la Convención sobre el comercio internacional de especies amenazadas de fauna y flora silvestres (CITES) de 1973, y el Convenio sobre la conservación de las especies migratorias de animales silvestres (CMS), también llamado Convenio de Bonn, establecido en 1979 con la finalidad de conservar las especies de aves terrestres, marinas y migratorias en toda su extensión. Los instrumentos principales para la implementación de este Convenio son los acuerdos intergubernamentales tales como el Acuerdo sobre la Conservación de las Aves Acuáticas Migratorias de África-Eurasia (AEWA), cuya finalidad es establecer las medidas estratégicas sobre cuestiones transfronterizas que sean necesarias para conservar la red de zonas críticas de humedales de las que dependen las aves acuáticas migratorias.




Era y Grupo Sistema o Periodo Serie o Epoca Piso o edad Subdivisión, F.Marina, F.Continental Millones de años
CUATERNARIA Holoceno = Aluvial Actual De los Metales 5.800
Neolítico 12.400
Pleistoceno = Diluvial ... Magdaleniense
Solutrence
Auriñaciense
Musteriense (gl.Wurm)
Acheulense (gl.Riss y Mindel)
Chelense
Prechelense
Siciliense (m) 2
TERCIARIA = Cenozoico Neogeno Plioceno Calabriense = Villafranquiense (c)
Hastíense
Plasenciense 5
Mioceno Pontiense (c) = Saheliense (m)
Sarmatiense
Tortoniense...Vildovoniense
Heveciense...Vildovoniense
Burdigaliense
Aquitaniense 25
Paleogeno Oligoceno Chatiense = Hessiense
Estampiense = Rupeliense
Tongriense = Sannoisiense (lag) 38
Eoceno Priaboniense Ludiense
Bartoniense
Lediense
Auversiense
Luteciense 55
Suessoniense (Paleoceno) Ypresiense = Londinense
Landeniense (Esparnaciense y Thaneciense)
Montiense 65
SECUNDARIA = Mesozoico Cretacico Cretasico p.d. Daniense = Garumniense (lag)
NEOFITICA (Angiospermas) Senoniense = Aturiense (Maestrichtiense, Campaniense, Santoniense)
Coniaciense
Turoniense (Angoumiense, Ligeriense)
Cenomaniense
Infracretaceo Albiense = Gault (Vraconiense, Albiense p.d)
Apítense Gargasiense, Bedouliense=(Tenencico = Urgoniense) 138
Berremiense Tenencico, Urgoniense
Neocomiense(*)
Hauteriviense, Valanginiense, Berriasiense (Wealdiense)

Jurasico Malm (J.blanco) Portlandiense = Titánico Purbeckiense, Bononiense 208
MESOFITICA (Gimnospermas - Teridofitas) Kimmerdigiense Virguliense, pteroceriense
Lusitaniense = Coraliense Secuaniense, Rauraciense, Argoviense

Oxfordiense
Calloviense
Dogger = Oolitico (J.pardo) Bathoniense
Bajociense

Liasico (J.negro) Aaleniense
Toarciense
Charmutiense Domeriense, Pliesbaquiense, Lotaringiense
Sinemuriense
Hettangiense
Retiense 208
Triasico Superior (F.G)Keuper (F.A)Noriense, Carniense
Medio (F.G)Muschelkalk (F.A)Ladiniense, Virgloriense
Inferior (F.G)Buntsandstein (F.A)Werfwniense 245
PRIMARIA = Paleozoico (*)
Permico Zechstein (FM)Kazaniense (FC)Turingiense
Rotligendes (FM)Konguriense (FC)Sajoniense
(FM)Artinskiense (FC)Autuniense 290
Carbonifero Superior (FM)Uraliense (FC)Estefaniense
Medio (FM)Moscoviense (FC)Westfaliense, Namuriense 320
Inferior (FM)Dinantiense (FC)Viseense, Turnesiense (Culm) 360
Devoniano Superior (FM)Condrusiense (FC)Fameniense, Frasniense
PALEOFITICO (Psilofitales) Medio (FM)Givetiense (FC)
(FM)Eifeliense (FC)
Inferior (FM)Coblenciense (FC)Emsiense, Siegeniense (Reniense)
(FM)Genidiense (FC)(Reniense)
(FM)Dowtoniense (FC)(Cluniense) 408
Siluriano Gotlandiense (FM)Ludlowiense (FC)(Cluniense)
(FM)Wenlockiense (salopiense)
(FM)Valentiense (FC)Taranoniense, Llandoveriense 438
Ordoviciense (FM)Asghilliense
(FM)Caradoniense
(FM)Llandeliense
(FM)Skiddaviense
(FM)Tremadociense 505
Cambriano Superior (FM)Postdamiense
Medio (FM)Acadiense
Inferior (FM)Georgiense 544
ARCAICA = Arqueozoico Algonquiense = Precambrico Superior (FM)Keweenawiense (FC)Eocambrico, Jotniense, Hoglanddiense 2500
ARQUEOFITICA (Bacterias - Algas) Inferior (FM)Huroniense = Careliense
Agnostozoico = Arcaico p.d. Superior (FM)Botniense
Inferior (FM)Laurentiense 3800
Azoico 4600


A la solapa de Portada
Alfonso Jaramillo Palacio
Historiador experto en prehistoria de Colombia, fundador de multitud de centros de investigación especializados en el tema de la biodiversidad y consultor de las organizaciones indígenas de Colombia en el tema de la recuperación de la memoria ancestral de los primitivos pobladores del País.
Su principal investigación la constituye la reconstrucción de la historia catastral de la Sabana de Bogotá, de la cual ha escrito varios textos escolares que contribuyen a forjar el sentido de pertenencia de los niños.
Entre sus principales publicaciones se encuentran:
- Plan Comunidad Educadora Muísca
- Historias de Sibaté, Ciudad Kennedy, Engativá, Soacha, Mosquera, Lérida, Santa Fe, Suba.
- Liderazgo y Participación
- Los robots en la Producción
- Sociología y Economía de Ciudad Kennedy
- Los Panches, caribes del Magdalena Cundinamarqués y Tolimense.

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